Arte y cultura por las calles de Madrid

Viernes 10 de Junio del 2016

Arte y cultura por las calles de Madrid

Una aventura en cada esquina. Si por algo es conocida Madrid y su Comunidad, es por su oferta cultural estable, capaz de satisfacer las expectativas del turista más exigente y de adaptarse a las necesidades de aquellos que se adentran por primera vez en el mundo de la cultura. Más de 100 museos, cerca de 200 teatros e incontables galerías y exposiciones, además de centros culturales, cines y diversos eventos de importancia internacional, conforman esta oferta cultural de gran nivel.

Madrid está considerado como uno de los centros del arte y la cultura europea. Su Paseo del Arte centra todas las miradas. «Las Meninas» de Velázquez y «Los fusilamientos del 3 de Mayo» de Goya, en el Museo del Prado; «Sueño causado por el Vuelo de una Abeja alrededor de una Granada un Segundo antes del Despertar» de Salvador Dalí y «Les Vessenots en Auvers» de Vincent Van Gogh, en el Museo Thyssen-Bornemisza; y «El Guernica» de Pablo Picasso en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía son algunas de las obras de arte que no dejan indiferente a nadie.

Tres pinacotecas imprescindibles de fama internacional, pero no las únicas, porque Madrid está repleto de museos como el Museo Arqueológico o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, salas de exposiciones, y centros culturales como la Casa Encendida o el Círculo de Bellas Artes, cuyos fondos permanentes y exposiciones temporales son de un atractivo inigualable.

Sin olvidarnos de esas maravillas que forman parte del Patrimonio Nacional como el Convento de las Descalzas, el Convento de la Encarnación y el Palacio Real. La que fue en su día residencia oficial de los monarcas, hoy sigue acogiendo actos oficiales, como encuentros diplomáticos y protocolarios. ¡Recorre como un rey sus salones en una visita guiada!

Pero también encontramos edificios como el Teatro Real, que además es uno de los grandes exponentes de la escena musical clásica, ofrece visitas guiadas y una cuidada oferta gastronómica en su restaurante. Esta temporada podemos encontrar grandes óperas de Bellini, Verdi o Schönberg, que llegan al escenario con producciones de la máxima calidad y algunos de los mejores artistas del momento.

Aire puro en la ciudad

Existe un lugar donde convive la Torre Eiffel con la de Londres, el Manneken Pis belga con la Puerta de Brandenburgo, la Fontana de Trevi con el Muro de Berlín. Y así hasta 17 monumentos calcados a los originales. Se trata del Parque Europa de Torrejón de Ardoz, de entrada gratuita. Sus homólogos verdes madrileños aparecen encabezados, claro está, por El Retiro. Pero hay más parques obligados: el del Capricho de la Alameda de Osuna, el único del Romanticismo levantado en la ciudad, o el de Santander, construido sobre un depósito del Canal de Isabel II. Tiene ocho pistas de pádel, dos campos de fútbol, un circuito de footing, dos áreas para golf, etc. Si no puede decantarse por recorrer los jardines palaciegos de Aranjuez, donde tal vez le vengan a los oídos las melodías de su célebre Concierto.

w la cartelera madrileña

Madrid se ha convertido, siguiendo los pasos de Nueva York y Londres, en capital de musicales y espectáculos. El Broadway madrileño, en la centenaria Gran Vía, que contempla cómo sus aceras se llenan de público ávido de disfrutar. La cartelera se renueva paulatinamente, aunque los más aclamados por el público pueden pasar años en cartel, como es el caso de «El Rey León», que comienza su quinta temporada en octubre de 2016, mes en el que también se estrenará «Don Juan, un musical a sangre y fuego». Sin olvidarnos de la capacidad de Madrid para la celebración de grandes eventos musicales como el Madrid Río y macroconciertos.

Grandes, medianos y pequeños espacios escénicos de la capital, ofrecen a lo largo del año lo mejor del panorama teatral, musical y dancístico, con montajes que trasladan al espectador a mundos mágicos, imaginados por grandes directores y coreógrafos. Buen ejemplo de ello son los Teatros del Canal, el Teatro Real o el de la Zarzuela. Mención especial merecen el Festival de Otoño a Primavera y el Festival Madrid en Danza, que desde hace años constituyen el mejor escaparate de la escena contemporánea. Esta cultura relajada pero intensa ofrece una mezcla ideal para una experiencia perfecta madrileña.

Fuente: http://www.larazon.es/viajes/arte-y-cultura-por-las-calles-de-madrid-IO12855379#.Ttt1c4SrrcI0JNe
 

La cara más fresca de Sevilla

Viernes 10 de Junio del 2016

La cara más fresca de Sevilla

Lo moderno ha llamado también a las puertas de la Giralda. Como en Malasaña o la Bastille, una nueva energía corre por las arterias de las ciudad andaluza, donde no faltan vermuterías, librerías-bar, multiespacios vanguardistas o neochurrerías. Todo con mucho salero.

Vamos a jugar. Nos colocaremos debajo de las Setas, el monumento civil más popular de la Sevilla contemporánea. Caminaremos en dirección hacia la calle Feria, comenzando por Regina; vaya dos nombres potentes de calles, por cierto. Iremos registrando (con ojos mejor que con cámara) los códigos que construyen la gramática de lo moderno.

Veremos tabernas de sushi, librerías-café, Stan Smith, mercados que venden ostras, multiespacios, neoultramarinos y bicicletas. Pasaremos lista y comprobaremos que están todos. Esta zona no se diferencia de Malasaña o Bastille, por hablar de dos barrios que también cumplen los clichés de lo moderno. Sin embargo, Sevilla es curiosa. Aquí, la tradición, esa diva tan lucida como despiadada, manda. Cualquier persona a la que se pregunte por la nueva energía de la ciudad tardará dos minutos en pronunciar la palabra. La tradición articula todo el discurso, ya sea para abrazarla o para escapar (si es posible) de ella.

Prendas de ropa en el espacio Rompemoldes.

Sevilla solo se parece a Sevilla. Es un equivalente a Cary Grant, a El Bosco o a Chanel, por hablar de personajes que empiezan y terminan en sí mismos. Su pasado ha dejado un rastro artístico descomunal y le garantiza que, problemas de autoestima, precisamente, no tiene. Su ego es importante y se dice que lo tiene quien se lo puede permitir. Sevilla, con su carácter escenográfico, sus palmeras, sus cientos de iglesias y su sensualidad se lo puede permitir.

Nuevas energías

Todas las iniciativas que han surgido en los últimos años lo han hecho mirando de reojo a la tradición (ya hemos recurrido a la palabra de marras tres veces) que siempre es su mayor competencia. Laura Molina y Sergio Herrera, del estudio de diseño Todomuta, situado en el espacio Rompemoldes, al que volveremos, lo resumen: «es en ese terreno de la confrontación entre lo tradicional y lo contemporáneo donde nos gusta ubicarnos; es desde ahí desde donde se pueden alcanzar resultados únicos».

Son Feria, Regina y alrededores las calles que forman el núcleo de la Sevilla más contemporánea. Aquí encontramos vermuterías, restaurantes de cocina japoandaluza (Hermandad del Sushi), bares de tapas italianos (La Locanda), neochurrerías (Kukuchurro), librerías-bar (La Jerónima), ultramarinos (Salsamento), hornos de pizzas (Buoni), bares de sushi (Takumi), multiespacios (Metáforas) y librerías (El Gato en Bicicleta).

Entrada restaurante El Pintón.

Todos ellos conviven con el bar, la tienda y los vecinos de toda la vida, con esos van comentando a la vuelta del mercado que van a hacer «unas papas con chocos». Cerca, en la calle San Luis, está Rompemoldes, un conjunto de talleres en los que los artesanos trabajan y venden su trabajo. Proyectos como Todomuta, Galán o Quekuco se han gestado allí y desde allí se lanzan al resto del mundo.

Cocina sin mantel

Aunque el sustrato artesanal de esta urbe es muy potente ha sido la gastronomía la que ha actuado como punta de lanza de la llamada vanguardia sevillana. Sevilla no es una ciudad de comidas formales, de primero, segundo y postre. Se come de pie y a saltos: un montadito aquí, unas tortillas de camarones allá, un solomillo en whisky más allá.

El grupo Ovejas Negras ha puesto patas arriba esta forma de salir. Espacios como La Mamarracha, Torres y García, Tata Pila o La Chunga han logrado algo que parecía imposible: que la gente se siente a comer. Estos lugares, liderados por Juan Manuel García y Genoveva Torres, argentino y malagueña, proponen mesas sin mantel, espacios instagramables y un aire fresco que la gente agradece con llenos diarios. Genoveva reconoce que la gente les recibió con sorpresa y que «la vieja escuela tiene mucha fuerza». Otros sitios como El Pintón, situado en un caserón del siglo XVIII de la calle Francos, sigue esta estela.

Local de pastelería francesa de Manu Jara.

¿Qué es de una ciudad del siglo XXI sin sus mercados? Sevilla ha conseguido conciliar el sabor de la plaza de abastos tradicional y de la gourmetización contemporánea en lugares como el Mercado de Triana o de Feria. En el primero hallamos puestos como Bocasú, de Manu Jara, un repostero francés que integra la tradición (vaya, otra vez) sevillana con la patisserie francesa. En el de Feria, a la sombra del Palacio de los Marqueses de la Algaba, se pueden comer las delicias del mar de Barbate en La Almadraba o unos noodles. Ambos mercados merecen visita y parada.

Ruta por el centro

Hasta hace poco había escasos nuevos bares y restaurantes que se aventuraban fuera del centro. Hoy ya no. Barrios como El Porvenir o Nervión concentran algunas buenas ideas. Una ruta gastro por esta última zona pasa por Rocala, Panrallao y, por supuesto, Tradevo. Este proyecto tiene su filosofía encerrada en su nombre: Tradición+Evolución.

Gonzalo Jurado, el chef, trabaja los sabores de siempre con presentaciones no tan de siempre. Abrió en 2010 en un local escondido de Conde Bustillo y consiguió convertirse en un restaurante-destino; su segundo espacio Tradevo de Mar, también está fuera del centro, en San Bernardo y está más enfocado en marisco y pescado. Acaban de abrir su tercer espacio, Tradevo Centro, esta vez, sí, en la Alfalfa, en el centro.

Restaurante Tata Pila.

No hay viaje que no exija alguna compra. Sevilla no es una ciudad de shopping. O no aparentemente. De nuevo, el comercio tradicional nos da alegrías: un sombrero de Maquedano, una pieza de cerámica de Triana (todas las tiendas se concentran junto al Altozano) son perfectos regalos o autorregalos. Si lo que queremos es algo más 2016 iremos a The Exvotos, que revisa la tradición cerámica; Made with Lof, para mañosos; Bien Chiné, objetos de aquí y allá; o a La Galeller, para buscar joyas de hoy.

Fuente: http://www.ocholeguas.com/2016/06/01/espana/1464775716.html

Diez de los nuevos hoteles más tentadores del mundo

Viernes 10 de Junio del 2016

Hotel Palisade, Sidney (Australia)

Diez de los nuevos hoteles más tentadores del mundo

El hotel Palisade es un clásico de la ciudad de Sidney en Australia. Este hotel, con cien años de antigüedad, reabrió sus puertas en agosto pasado tras una profunda remodelación después de permanecer cerrado durante siete años. Con vistas al puerto, el hotel es perfecto para aquellos que quieran disfrutar de la vida nocturna de Sydney o aprovechar el ambiente del bar de su azotea, el Henry Deane bar. El hotel Palisade no tiene zona de recepción así que el registro se hace directamente en el pub de la planta baja antes de tomar el ascensor que da acceso a una de las ocho suites diseñadas por Sibella Corte. Decoradas en tonos azules, blancos y grises la temática que predomina es la náutica tanto en la pintura como en el mobiliario. El hotel, además del bar de la azotea y el pub de entrada dispone de un buen restaurante donde comer o cenar en Sydney.

Fuente: http://www.abc.es/viajar/alojamientos/abci-diez-nuevos-hoteles-mas-tentadores-mundo-201606091700_noticia.html

Formentera, el paraíso del Mediterráneo

Viernes 10 de Junio del 2016

Con apenas 83 kilómetros de extensión, alberga multitud de calas y playas donde perderse

Con apenas 83 kilómetros de extensión, alberga multitud de calas y playas donde perderse

El paraíso no está en el cielo. Emerge en la tierra. Más concretamente, en Formentera. 70 kilómetros de playas vírgenes, bancos de arena blanca, un mar de azul turquesa. Un paisaje salvaje, de belleza extrema. De las que cautiva, encandila e incluso quema. Es la isla habitada más pequeña de las Baleares. Anclada a poco más de dos millas náuticas de Ibiza, resulta perfecta para soñar despierto y vivir dormido.

Pese a tratarse de un territorio con apenas 83 kilómetros cuadrados de extensión, alberga multitud de calas y rincones solitarios para perderse, detener el tiempo, olvidarse del bullicio y ajetreo diario y relajarse. Sobre todo, eso. Relajarse. Y es que en Formentera nadie sabe la hora. Más allá de contemplar espléndidos collages en sus transparentes y cristalinas aguas, dignos de inmortalizar, el turista puede caminar y pedalear a través de sus caminos verdes, sus bosques de pinos y sabinas o sus salinas.

De la Formentera de los años 60, en la que jóvenes norteamericanos aterrizaban y fumaban marihuana mientras evitaban batallar en la guerra de Vietnan, poco o nada queda. Bueno, algo sí. Rebobino. De la Formentera de los años 60, habitada por yanquis de padres adinerados que los mandaban a la isla para evitar luchar en la Segunda Guerra de Indochina, queda esa esencia hippy que desprende tranquilidad y la convierte en un lugar idóneo para poner en práctica el lema: «Paz y Amor». Nos comenta un hogareño que hace 30 años no había luz corriente, que ahora el 4G se pilla con dificultad y que la fibra óptica todavía no ha llegado. En definitiva, un lugar perfecto para desconectar.

Los 12.000 habitantes censados, aproximadamente, se multiplican por cuatro durante la época estival. Aunque en julio y agosto las concurridas playas pierdan un ápice de pureza, no se trata de la agobiante masificación de otras áreas peninsulares. No obstante, mayo y octubre son los mejores meses para visitarla. El 70% del territorio natural de Formentera está protegido. Prácticamente no ha sufrido modificaciones, gracias a que su desarrollo turístico ha sido más pausado y tardío que en el resto de las Baleares.

Sábado por la mañana. No sé qué hora es, pero poco me importa. Entra en mi habitación una ráfaga de sol que me levanta de la cama. Quiero saltar por el balcón, zambullirme a los pies del envidiablemente ubicado hotel Roca Bella, en la inmensidad del Mediterráneo. No puedo dejar de observar las majestuosas vistas que me conmueven hasta palpitar.

Pasan unas horas. Desconozco cuántas. El tiempo se detuvo al llegar. Desde la bahía de Es Pujols nos trasladamos al pueblo de Sant Francesc Xavier. Caminamos a ritmo lento y sosegado por sus acogedoras y emblanquecidas calles. Carmen nació en Formentera en 1945. Es dueña de varios locales y charla amistosamente con Margarita, la mujer del antiguo médico. Sentadas en un banco de la céntrica plaza de la Constitución desprenden la tranquilidad característica de la isla. Aseguran que «Formentera es mejor que el Caribe». Aunque casi la totalidad de los formenterenses viven de la afluencia turística, piensan que habría que controlar las llegadas en agosto. «El pasado verano me dio pena. Hay demasiado desmadre y muchos depredadores», confiesan.

Mientras visitamos los antiguos molinos, hablamos con Pedro, el chófer que nos acompaña. Nació en Jaén y, como Samuel, el camarero de la cafetería donde hace no sé cuántas horas desayunamos, trabaja en Formentera desde mayo hasta octubre.

La brisa del mar refresca un caluroso mediodía en el Hostal La Savina, antes de embarcarnos hacia el Parque Natural. En el catamarán nos frotamos los ojos. La transparencia del agua permite bucear sin mojarse entre un fondo marítimo inaudito, que no entumece ante nuestro paso sobre la mayor pradera de Posidonia Oceánica del Mediterráneo, el más antiguo ser vivo del mundo –con sus 8 kilómetros de extensión y 100.000 años de edad–, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. Hablar del Caribe español la desmerece. Aunque las mejores fragancias se guarden en frascos pequeños, su esencia y hermosura paradisíaca desbordan cualquier recipiente, por grande que sea. Observamos playas totalmente vírgenes, parajes de ensueño, rincones ocultos.

Formentera también se paladea. El restaurante Can Dani, que ostenta una estrella Michelin, nos deja boquiabiertos. En pleno agosto hay que reservar con una semana de antelación, pero merece la pena. Como menú de degustación nos ofrecen 10 platos, que maridamos con un Pruno, el catalogado como mejor vino del mundo por relación calidad-precio. Cóctel marino de hierbas y cítricos; bombón de pimientos asados con miel y pescado seco; caballa marinada, encurtidos, tomate seco y hierbas; coca de gamba roja, mango, tuétano y trampó; arroz cremoso de matanzas, trigueros y flor de hibisco... pero, quizás, el plato más típico de la isla sea la ensalada payesa, cuyo ingrediente más peculiar es el «peix sec» (pescado seco).

Amanece el domingo. Seguimos sin saber la hora. Se oye el mar de cerca, se huele la arena. Y antes de que el calor comience a hacer estragos, nos subimos en unas bicicletas. A golpe de pedal, entre caminos sin asfaltar y parajes imperceptibles desde la carretera, recorremos el Parque Natural de Ses Salines.

El sol se va apagando, anaranjando, como cuando se derrite una vela a propósito de una escena. En el faro Es Cap de Barbaria, donde se rodó «Lucía y el Sexo», penetramos en un acantilado tras descender por una escalera de madera que cruje y se tambalea. Recorremos una cueva natural que desemboca en el fin del mundo, y... «selfie». Minutos después, desde la terraza del Hotel Cala Saona, entre el sofoco de unas luces para que brille una estrella, vemos cómo el sol se desnuda y, poco a poco, se baña en el horizonte. Su inmersión en el agua, entre algún que otro aplauso, salpica y eterniza la imagen en nuestra memoria.

Fuente: http://www.larazon.es/viajes/formentera-el-paraiso-del-mediterraneo-KO12855528#.Ttt1Uq3lVBPiR1O
 

Las enfermedades comunes que más tardan en ser diagnosticadas

Viernes 10 de Junio del 2016

Si algo aprendimos de medicina viendo al doctor House –con permiso del lupus– es lo difícil que resulta diagnosticar algunas enfermedades. Cierto es que la popular serie, como toda buena ficción, exageraba un poco las cosas, pero apuntaba a uno de los grandes dilemas de la medicina: un diagnóstico rápido es necesario para intervenir a tiempo, pero un error al realizarlo puede tener consecuencias fatales.

Todos los médicos trabajan con protocolos y pruebas estandarizadas que ofrecen seguridad a la hora de dar un diagnóstico, pero hay ciertas enfermedades que se quedan en un limbo que puede ser una auténtica tortura para los pacientes. Se trata de patologías fácilmente confundibles con otros problemas más comunes, que requieren pruebas costosas o tardan mucho en desarrollarse, y por todo ello empiezan a tratarse demasiado tarde.

Dejando al margen las enfermedades raras, cuyo diagnóstico suele ser mucho más complejo, Lucy Elkins ha recopilado en 'The Daily Mail' las enfermedades comunes que los médicos más tardan en identificar. Son estas:

1. Hepatitis

La hepatitis se contagia a través de la sangre de los afectados. (iStock)

La hepatitis se contagia a través de la sangre de los afectados. (iStock)

¿Qué es?

Se trata de una enfermedad inflamatoria que afecta al hígado y puede ser provocada por numerosos virus. Si no se trata de forma correcta desde el primer día la enfermedad puede producir un daño hepático grave como, por ejemplo, cirrosis que deriven en complicaciones mortales. Además, se multiplica por 100 el riesgo de padecer cáncer de hígado e insuficiencia hepática.

¿Quién la padece?

La hepatitis A se transmite por el contacto con deposiciones de otro enfermo, por falta de higiene en el hogar o bien el consumo de alimentos contaminados y deficientemente lavados, y está prácticamente erradicada en el mundo desarrollado. La hepatitis B o C se trasmite por el contacto con sangre contaminada de otro enfermo, ya sea por el consumo de drogas, el uso de instrumental médico no esterilizado y las transfusiones de sangre no testadas previamente. En la actualidad la transmisión por esta vía ha desaparecido, pero hay millones de personas que contrajeron la enfermedad antes de los años 90, cuando se generalizaron los controles sobre los donantes de sangre.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis B afecta a 350 millones de personas y la C a 170 millones.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Una de cada doce personas en todo el mundo está viviendo con hepatitis crónica B o C, una prevalencia mucho más alta que la de enfermedades como el VIH o el cáncer, pero más de la mitad de estos desconocen que la padece.

Según la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH), en España cerca de 481.000 personas padecen hepatitis C crónica y el 80 % de los enfermos no tiene síntomas, que pueden tardar hasta 30 años en manifestarse y cuando lo hacen “suele ser signo de que existe daño hepático avanzado”.

Algunos de los primeros síntomas de la enfermedad, como el cansancio o el dolor de las articulaciones, pueden pasar totalmente desapercibidos y cuando aparecen dolores propios de fases posteriores de la dolencia, como pinchazos en el abdomen, se puede llevar años arrastrando la patología.

2. Endometriosis

La endometriosis suele causar intensos dolores abdominales. (iStock)

La endometriosis suele causar intensos dolores abdominales. (iStock)

¿Qué es?

La enfermedad se caracteriza por la aparición de la mucosa que recubre el interior del útero (el tejido endometrial) fuera de éste. Puede crecer en la cavidad pélvica, en los ovarios, detrás del útero o en sus ligamentos, así como en la vejiga, el intestino o el abdomen, y en muchas personas genera intensos dolores, sobre todo durante el periodo menstrual. Entre un 30 y 40% de las mujeres que la padecen son, además, estériles.

¿Quién la padece?

Se estima que la sufren entre un 10 y un 15% de todas las mujeres en edad fértil: 176 millones en todo el mundo, 2,5 solo en España. La endometriosis es, a la vista está, una de las enfermedades ginecológicas más comunes y se cree que es responsable de la mitad de todos los casos de infertilidad que carecen de explicación.

Cualquier mujer puede padecer la enfermedad, aunque se ha comprobado que existe cierta predisposición genética –es frecuente que las hijas de una mujer con endometriosis también la tengan– y una serie de factores que favorecen su aparición: la menarquia prematura (esto es, tener la primera hemorragia menstrual antes de los 9 o 10 años), los ciclos menstruales más cortos o largos de lo normal (de menos de 27 días o más de 28) y la menopausia tardía (que está a su vez asociada a la menarquia prematura).

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Aunque la enfermedad aparece en textos médicos desde hace 4.000 años y fue descrita gracias al microscopio en 1860, todavía muchas pacientes y médicos la consideran un problema propio de las mujeres. Se da por hecho que es normal tener dolores asociados a la menstruación, aunque estos sean de una intensidad desmesurada, y muchos médicos no se plantean investigar si el problema tiene un origen distinto.

Su diagnóstico es además muy complejo. Solo se puede certificar su existencia mediante laparoscopia, una cirugía con anestesia general en la que se coloca dentro del abdomen un tubo con luz, gracias al cual el ginecólogo puede revisar los órganos y visualizar si han sido invadidos por el tejido endometrial. En la actualidad, en España se tarda en torno a tres años en recibir un diagnóstico, pero hay mujeres que han llegado a sufrir la enfermedad durante décadas hasta saber lo que les pasaba.

3. Enfermedad celiaca

Basta con no comer trigo, pero es más difícil de lo que parece. (iStock)

Basta con no comer trigo, pero es más difícil de lo que parece. (iStock)

¿Qué es?

Las personas celiacas padecen una intolerancia permanente al gluten –unas proteínas contenidas en la harina de diversos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y, en muchas ocasiones, la avena–, caracterizada por una reacción inflamatoria de base inmune en la mucosa del intestino delgado que dificulta la correcta asimilación de nutrientes.

Entre los problemas que conlleva la enfermedad se encuentran la diarrea, los vómitos, la pérdida de peso y apetito, náuseas, retraso del crecimiento, meteorismo y dolores abdominales. Sin embargo, dependiendo si el paciente es niño, adolescente o adulto, los síntomas pueden variar.

¿Quién la padece?

Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) el 1% de la población española padece la enfermedad. Aunque la celiaquía tiene una base genética y por tanto se nace con riesgo o no de padecerla, no siempre se expresa clínicamente. Puede aparecer en cualquier edad de la vida, presenta una distribución universal bastante uniforme y afecta casi por igual a todas las razas.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Los celiacos pueden tardar entre 1 y 10 años en ser correctamente diagnosticados, ya que los síntomas son muy variados, y son fácilmente confundibles con los de cualquier otra enfermedad. A través de un examen clínico y una analítica de sangre es posible establecer un diagnóstico de sospecha de celiaquía, pero no siempre es posible determinar su existencia y es necesario recurrir a una biopsia intestinal.

4. Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad común entre las mujeres postmenopáusicas. (Corbis)

La osteoporosis es una enfermedad común entre las mujeres postmenopáusicas. (Corbis)

¿Qué es?

La osteoporosis es una patología que afecta a todos los huesos del esqueleto y está provocada por una disminución de la resistencia ósea. Como consecuencia de ello, los huesos se vuelven más propensos a fracturarse de manera espontánea o después de un traumatismo mínimo.

¿Quién la padece?

Más de tres millones de personas padecen osteoporosis en España. Aunque la mayoría de las personas que padecen osteoporosis son del sexo femenino -2,5 millones-, esta enfermedad tiene también una gran incidencia en varones -800.000-.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Normalmente el primer síntoma que revela el padecimiento de la enfermedad es una fractura de hueso. “El desenlace trágico de la osteoporosis y el más grave de todos es la fractura de cadera, que llega incluso a amenazar la vida de quien lo padece", señalaba a 'Efe' el ex jefe de Sección del Servicio de Rehabilitación del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Andrés Peña. Además de la de cadera, hay otras fracturas muy frecuentes como son la de muñeca, la del hombro o las fracturas vertebrales "que hacen que la persona se quede mas pequeña y encorvada, con lo que respira peor", indica Peña.

Después de que el paciente padezca una de estas fracturas, se suele detectar la enfermedad gracias a una densitometría ósea, una prueba que sirve para determinar la densidad mineral, o masa ósea, de los huesos. El problema es que si se padece la enfermedad a una edad temprana puede no asociarse la fractura a la osteoporosis y no hacerse la prueba, lo que provoca que se identifique el problema cuando el paciente vuelve a romperse otro hueso.

“En torno a una de cada cinco mujeres ha experimentado al menos tres fracturas antes de haber sido diagnosticadas con osteoporosis”, asegura el doctor Stephen Gallacher en 'The Daily Mail'.

5. Hipotiroidismo

Ahí está la glándula pero, ojo, eso no es lo que duele. (iStock)

Ahí está la glándula pero, ojo, eso no es lo que duele. (iStock)

¿Qué es?

El hipotiroidismo es un trastorno endocrino que aparece cuando la glándula tiroides disminuye la producción de hormonas, lo que causa alteraciones en el peso, la energía y el humor, provocando cansancio constante e, incluso, depresión.

¿Quién la padece?

Entre el 1 y el 3% de la población general padece un hipotiroidismo más o menos intenso, pero es bastante más frecuente en la mujer que en el hombre, en una proporción de 4/1.

En los países menos desarrollados la causa más común de su padecimiento es una dieta baja en yodo, pero en países como el nuestro aparece de forma espontánea o congénita.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

En sus primeras fases la enfermedad es muy difícil de identificar, pues los síntomas son sutiles: fatiga, ganancia de peso, sequedad en la piel y pérdida de memoria. Se trata de síntomas compartidos por muchas enfermedades pero, además, el hipotiroidismo es común en las personas mayores de 60, y muchos médicos creen que los síntomas son solo propios de la vejez. 

La única prueba que existe para diagnosticar el hipotiroidismo es la medida de la hormona estimulante del tiroides (TSH) y de la tiroxina libre (T4-L). Sin embargo, sus niveles pueden verse afectados por enfermedades no tiroideas.

6. Demencia

Es difícil diagnosticar la demencia en personas menores de 65 años. (Corbis)

Es difícil diagnosticar la demencia en personas menores de 65 años. (Corbis)

¿Qué es?

Aunque no es una única enfermedad, y tiene múltiples causas, la demencia se caracteriza por la pérdida progresiva de las funciones cognitivas debido a daños o desórdenes cerebrales. Esto provoca perdida de memoria, dificultades para articular el lenguaje, pérdida de atención, y una merma en las habilidades para resolver problemas o dar respuestas.

¿Quién la padece?

Según la OMS, en 2014 padecían demencia un total de 47,5 millones de personas en todo el mundo. Se trata de un problema propio de las personas mayores, pero cada vez se registran más casos de personas que la sufren a partir de los 40.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Como explica en 'The Daily Mail' la doctora Hilda Hayo, aquellas personas que desarrollan demencia antes de los 65 años no suelen recibir un diagnóstico hasta pasado un lustro de media. “Las personas jóvenes tienden a tener un tipo de demencia que afecta al área frontal del cerebro, y en vez de padecer problemas de memoria sufren cambios en su comportamiento”, explica Hayo. “Suelen ser mal diagnosticados con depresión o estrés, o incluso les dicen que se debe a problemas en sus relaciones”.

7. Diabetes tipo 2

Los enfermos de diabetes dependen de la insulina para llevar una vida normal. (Corbis)

Los enfermos de diabetes dependen de la insulina para llevar una vida normal. (Corbis)

¿Qué es?

Es un trastorno metabólico caracterizado por la presencia excesiva de azúcar en la sangre, debido a un incorrecto funcionamiento de la hormona que regula ésta, la insulina, ya que el cuerpo se resiste a su acción o es insuficiente. Su síntomas clásicos son sed excesiva, micción frecuente y hambre constante. No parece gran cosa, pero la diabetes afecta a órganos tan importantes como los riñones, la vista, el corazón o el sistema nervioso y, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentra entre las principales causas de muerte en España: en torno al 3 por ciento de los decesos en el país están provocados por esta enfermedad.

¿Quién la padece?

Según la Fundación para la Diabetes, el 13,8% de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2, lo que equivale a más de 5,3 millones de compatriotas, y debido a la dieta y el estilo de vida que llevamos es de esperar que la padezcan aún más personas.

¿Por qué se tarda tanto en diagnosticar?

Aunque se ha avanzado enormemente en la detección de la enfermedad –debido, principalmente, a la generalización de los análisis de azúcar en sangre–, se calcula que la mitad de los pacientes sufren ya alguna complicación en el momento de ser diagnosticados como diabéticos. Y esto tiene importantes consecuencias: según un estudio publicado en 2006 un retraso en el diagnóstico de más de tres años hace que aumente la posibilidad de padecer un ictus en un 22%.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-06-09/enfermedades-comunes-diagnostico-diabetes-hepatitis-endometriosis_1213289/