Esta es la comida que nunca debes recalentar (y la comes a menudo)

Martes 7 de Junio del 2016

Pizza, hamburguesas, kebabs, sushi, comida china, india… El abanico de restaurantes que ofrecen comida para llevar en las grandes ciudades es infinito, y cada vez contamos con más opciones para recibir los platos que queremos en nuestra casa y en lo que canta un gallo. Además, si sobra (y suele sobrar), el pedido nos puede servir para resolver la comida del día siguiente. Pero, como advierten las autoridades sanitarias, debemos tener cuidado al recalentar algunas sobras.

En Europa se comunican anualmente alrededor de 40.000 casos de intoxicaciones alimentarias, que causan unas 3.300 hospitalizaciones y alrededor de 20 fallecidos. Pero, según la Agencia de Estándares Alimentarios de Reino Unido (FSA), el número de intoxicaciones podría ser mucho más alto, debido a que la mayor parte de la gente no sufre problemas graves y ni siquiera acude al médico. Según sus datos, solo en las islas británicas se dan en torno a un millón de intoxicaciones alimentarias al año, y gran parte de estas, unos 224.000, están relacionadas con un solo tipo de comida: el pollo.

En el 97% de las pechugas crudas está presente la 'Salmonella', y según la FSA, el 65% de los pollos contiene la 'Campylobacter'

Se trata, sin duda, del tipo de carne que más gente manda al hospital. El Center for Science in the Public Interest (CSPI), una poderosa organización estadounidense de defensa del consumidor, estudió los brotes infecciosos acontecidos en EEUU en un periodo de 12 años, entre 1998 y 2010. En este tiempo la carne de pollo en mal estado enfermó a 6.896 consumidores. Fue además el tipo de carne sobre la que hubo un mayor número de incautaciones sanitarias. Entre 1999 y 2010 se retiraron del mercado más de 57 millones de kilos.

En España hay casos recientes de intoxicaciones masivas por comer pollo en mal estado. Una marca de pollo precocinado asado al vacío y contaminado con 'Salmonella' provocó en 2005 una importante alerta sanitaria: más de 100 personas de la Región de Murcia y Andalucia acabaron en el hospital tras comer esta carne. Se trata de uno de los últimos casos de gran envergadura, pero las intoxicaciones a menor escala se suceden todos los años.

Todos tenemos miedo a andar paseando una mayonesa casera, pero no pensamos que, si no calentamos correctamente nuestro pollo, podemos intoxicarnos de la misma forma.

Tiene muy buena pinta, pero si no lo has cocinado correctamente puede estar repletos de bacteria. (iStock)

Tiene muy buena pinta, pero si no lo has cocinado correctamente puede estar repletos de bacteria. (iStock)

Elimina las bacterias

Según un informe estadounidense de 2014, en el 97% de las pechugas crudas está presente la 'Salmonella', y según la FSA, el 65% de los pollos contiene la 'Campylobacter'. Aproximadamente una cuarta parte de las personas que se infectan con la primera de ellas acaba en el hospital y la segunda, aunque no es tan grave, provoca fiebre, dolor abdominal y diarrea.

En el microondas unas partes de la comida se calientan más rápido que otras. Debemos comprobar que todo el plato está caliente

Si planeamos pedir comida a domicilio y consumirla al día siguiente es mejor optar por otros tipos de carne, como la ternera, cuyas proteínas se conservan mejor tras el recalentamiento que las del pollo, que pueden descomponerse de forma diferente e irritar nuestro estómago.

Todo esto no quiere decir que no podamos comer pollo preparado con anterioridad, pero es muy importante asegurarnos de que lo calentamos de forma eficaz. En el microondas unas partes de la comida se calientan más rápido que otras. Así que debemos ser especialmente cuidadosos y comprobar que todo el plato está caliente.

En ningún alimento existe el riesgo cero, el quid de la cuestión se encuentra, en primer lugar, en la limpieza y la correcta preparación de la comida, y en segundo (y es en el que podemos influir con los platos preparados) en la correcta conservación de ésta. Para asegurarnos de que eliminamos todas las posibles bacterias patógenas presentes en el pollo debemos cocinar este a al menos 160 grados y, por supuesto, no dejar ninguna parte cruda.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-06-02/intoxicacion-alimentaria-pollo-comida-recalentada_1209985/

La grasas saludables no engordan

Martes 7 de Junio del 2016

Parece el reclamo de un spot publicitario: Las grasas saludables no engordan. Sin embargo, y muy lejos de serlo, esta tajante afirmación es la conclusión derivada de los nuevos resultados que desvela el estudio Predimed (prevención con dieta mediterránea), uno de los mayores trabajos clínicos que se ha realizado sobre nutrición a nivel mundial.

Fue este macroestudio con sello español (desarrollado por varios grupos de investigación del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición-CIBERobn-) el que descubrió que la dieta mediterránea, acompañada de aceite de oliva virgen extra o frutos secos, reduce la incidencia de problemas graves cardiovasculares-como los ictus o los infartos- en un 30%. Así lo señalaba en un artículo publicado en 2013 en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine.

"Su efecto es muy potente, similar al de los fármacos y sin efectos secundarios", apunta a EL MUNDO Ramón Estruch, principal autor del trabajo. No obstante, nos quedaba una duda. "Hasta el momento, el primer consejo para las personas con sobrepeso y obesidad era reducir el consumo de grasas. Llevamos 40 años recomendando dietas bajas en grasa". Dado que la dieta mediterránea incluye grasas saludables como las presentes en el aceite de oliva virgen y frutos secos, faltaba por comprobar qué repercusiones tenía esta ingesta en el peso del individuo.

La investigación se centró en el seguimiento de un total de 7.447 participantes de distintas regiones de España (en 11 hospitales distintos) durante una media de cinco años. El 90% de ellos tenía sobrepeso u obesidad. Fueron divididos al azar en tres grupos. A cada uno de ellos se les recomendaba una disciplina alimentaria: dieta convencional recomendada para la prevención cardiovascular baja en todo tipo de grasas (2.450 participantes), dieta mediterránea suplementada con cinco cucharadas de aceite de oliva virgen (50 ml/día, en 2.543 individuos) y dieta mediterránea con frutos secos (30 gr/día de avellanas, nueces y almendras, en 2.454 personas).

Después de los cinco años de seguimiento, los participantes con dieta mediterránea con aceite de oliva fueron los que mayor reducción de peso registraron (0,88 kg.), por delante de los que seguían la dieta baja en grasas (0,60 kg.) y del grupo de frutos secos (0,40 kg.). "Estos últimos sufrían un menor incremento del perímetro abdominal que aquellos que controlaban todas las grasas", argumenta Estruch. Todos experimentaron un aumento de la circunferencia de la cintura, pero el mayor ascenso correspondió al grupo de la dieta baja en grasa (aumento de 1,2 cm.), después al de aceite de oliva (0,85 cm.) y por último el grupo de las nueces (0,37 cm.).

En definitiva, "uno puede hacer dieta mediterránea con aceite de olvida y frutos secos sin tener miedo a engordar" y esta es la conclusión que se presenta en el artículo que acaba de publicar la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology. Este miedo era generalizado. "Se tenía la idea de que a mayor consumo de grasas, más contenido energético, más calorías y más riesgo de engordar; pero este estudio demuestra que no todas las grasas son iguales", concluye el investigador, de la Universidad de Barcelona. "Incluso tomando más calorías se pierde más peso".

La acumulación de pruebas científicas sugiere que el contenido total de grasa no es una medida útil de los daños o beneficios de los alimentos, sino que el énfasis debe estar en comer más calorías procedentes de frutas, frutos secos, verduras, legumbres, pescado, yogur, aceites vegetales ricos en fenoles (aceite de oliva virgen extra), y granos integrales mínimamente procesados; y un menor número de calorías procedentes de alimentos altamente procesados ricos en almidón, azúcar, sal o grasas trans. Las grasas vegetales, como el aceite de oliva o las que se encuentran en los frutos secos, son más sanas que las grasas animales que contiene la carne y los productos cárnicos procesados.

En este sentido, Estruch aclara que "por supuesto, nuestros hallazgos ciertamente no implican que las dietas sin restricción y con altos niveles de grasas no saludables, como la mantequilla, la carne procesada, bebidas azucaradas, postres o comidas rápidas, sean beneficiosas".

El efecto de los frutos secos

Como ilustra Emilio Ros, coautor y coordinador de la intervención nutricional en el estudio, "hay numerosas evidencias de estudios epidemiológicos y clínicos sobre el hecho de que el consumo de frutos secos en general, y las nueces en particular, podría ayudar a perder peso si se añaden a dietas hipocalóricas en pacientes con sobrepeso y obesidad".

Una de las razones que podría explicarlo es el efecto de saciedad que se produce al consumir frutos secos, con lo que se comen porciones menores de otro alimentos en las siguientes comidas. Los expertos también apuntan a una menor biodisponibilidad de la energía (grasas) de los frutos secos, "por estar la grasa contenida en membranas celulares de digestión parcial en el intestino humano", comenta Ros. Una tercera explicación podría ser la mayor oxidación de las grasas insaturadas de estos alimentos para producir energía más que para almacenarla".

En resumen, los resultados de esta investigación demuestran que no hay que tener miedo a engordar al consumir aceite de oliva y frutos secos, dentro de una dieta mediterránea, con unas cantidades y unas pautas adecuadas. Por ejemplo, "conviene que el aceite sea mejor crudo y que los frutos secos se consuman en la comida, por la interacción con otros alimentos en los intestinos y por las sinergias que produce la acción de la fibra en la digestión de los alimentos", señala Estruch, quien opina que "en España estamos perdiendo la dieta mediterránea, aunque creemos que comemos bien. Es importante recuperarla".

Para los expertos, es hora de fijar pautas dietéticas que destierren límites obsoletos sobre el consumo total de grasa. "Es hora de dejar atrás las advertencias y avisos centrados en contar calorías para recomendar opciones más ricas en grasas saludables, como los frutos secos, aceites vegetales ricos en fenoles, yogur e incluso tal vez queso", recomienda Estruch.

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2016/06/07/5756cc48268e3e10408b46f4.html

Controla tu apetito de manera hormonal

Lunes 6 de Junio del 2016

Existen ciertas hormonas que producen sensación de saciedad, por lo que una clave para controlar el apetito es conocer cuáles son y qué comer para estimular su producción. De esta manera, podrás suprimir tu apetito y ayudarte a bajar de peso para tener un cuerpo delgado y sano.

Para lograr sensación de saciedad, es importante tener una comida con diferentes aromas, colores y texturas, para lo cual se requieren ingredientes variados, así como conocer qué hormonas inciden en este factor y cómo tratar con ellas.

1. Colecistoquinina: Esta hormona, que se produce en el intestino y viaja por los nervios sensoriales, envía señales de saciedad. Se cree que la toronja es una productora de la colecistoquinina, por ello su reputación dietética. Además, al consumir omega-3 se produce dicha hormona, por lo que se recomiendan alimentos como: aceite de linaza, semillas de linaza, chía, nuez, verdolagas, semillas de calabaza, girasol, ajonjolí, germen de trigo, vegetales verdes y pescados de agua fría.

2. Leptina y PPAR: Regulan la entrada y salida de los azúcares y grasas a las células, y cuando están activos queman la grasa. Por ello, se deben consumir semillas de linaza, que favorecen el gasto calórico, y pescados de agua fría como salmón, arenque, trucha y sardinas.

3. GLP1 y PYY: Cuando el estómago e intestino se distienden, estas hormonas mandan impulsos nerviosos al cerebro que evitan el apetito. La clave indispensable para darle volumen al estómago y tener sensación de saciedad, es aumentar el consumo de fibra y tomar suficiente agua. Se recomienda comer dos platos de ensalada al día, así como frijoles, lentejas, garbanzo, habas y chícharos. Elige frutas con mucha fibra como ciruelas, fresas, zarzamoras y duraznos.

La temperatura corporal también interviene en el control del apetito. El hambre baja la temperatura, mientras que la satisfacción la aumenta. En muchos restaurantes ponen el aire acondicionado muy frío, lo que incita a las personas a comer más.

Por eso es recomendable comenzar la comida con un caldo de verduras y finalizarla con una taza de té, ambos bien calientes. Recuerda que comer despacio permite que los mensajes de saciedad lleguen al cerebro.

Fuente:  http://enforma.salud180.com/nutricion-y-ejercicio/controla-tu-apetito-de-manera-hormonal

Qué comer si te ataca el hambre por la noche

Domingo 5 de Junio del 2016

Lo ideal es no comer nada en las tres horas anteriores a meterse en la cama, pero sabemos que la vida real está muy alejada de semejantes utopías. A altas horas de la noche el estómago ruge y no siempre se le puede hacer callar con una infusión relajante. A veces el cerebro quiere algo para masticar y te pone delante de la nevera o te hace abrir un paquete de patatas a medianoche.

Kelly Allison, directora del Centro de Peso y Trastornos de la Alimentación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania apunta que elegimos los elementos más calóricos cuando estamos cansados después de un largo día de trabajo pues la justificación es que lo consideramos una recompensa bien merecida. Así que cuando el estómago protesta en las tres horas anteriores a irnos a la cama, esas en las que no se recomienda comer para evitar malas digestiones y sueños alterados, en lugar de sufrir o de elegir mal lo que comemos debemos buscar el alimento adecuado.

No todos los expertos creen que sea una mala idea comer algo antes de dormir. Por ejemplo, un estudio de la Universidad Estatal de Florida, afirma que consumir 150 calorías de proteínas 30 minutos antes de acostarse ayuda al desarrollo muscular, a controlar el apetito por la mañana, a estimular el metabolismo y a recuperarse de los entrenamientos duros en el gimnasio.

Pero estos beneficios solo tienen lugar si se escogen proteínas de alto valor biológico (carne, pescado, huevos, leche, queso o yogur), que aseguran su absorción y biodisponibilidad en el organismo.

Los expertos aconsejan consumir carne, pescado, huevos, leche, queso o yogur, pero sin grasas

El estudio de la Universidad de Florida demuestra que en personas sedentarias esas 150 calorías ingeridas antes de dormir no son beneficiosas porque producen picos de insulina y glucosa en sangre que, con el tiempo, pueden causar la acumulación de grasa, y favorecer el desarrollo de diabetes. En cambio, estos picos de insulina desaparecen en las personas que hacían ejercicio tres veces por semana porque "tienen un gasto calórico extra y mantenido por su actividad". Las personas que no son sedentarias y realizan actividad física de forma habitual son las que se benefician de comer algo de proteína antes de dormir porque al tener más más muscular su metabolismo basal es más acelerado.

El sueño es el único momento del día en que no necesitamos energía, pues el cuerpo se concentra en la reparación y renovación celular, una actividad que se puede estimular con un tentempié de proteínas antes de dormir.

En resumen, si esta noche te ves otra vez delante de la nevera elige comer proteínas. Por ejemplo, un yogur desnatado, un vaso de leche (también desnatado), unas lonchas de pavo o jamón cocido o una ración de queso no demasiado grande.

Fuente:  http://www.mujerhoy.com/belleza/dietas/201605/30/comer-ataca-hambre-antes-20160530141459.html

5 técnicas para eliminar la grasa

Miércoles 1 de Junio del 2016

Para lograr una silueta delgada y tonificada sólo tienes que poner en práctica algunos tips para quemar grasa. Sólo tienes que decidirte para trazar tu meta y cumplir tu objetivo de una forma fácil y divertida.

De acuerdo con el portal Vitónica.com, basta con llevar una dieta balanceada y la práctica de un ejercicio para quemar la grasa de tu cuerpo; sin embargo, existen algunas técnicas que ayudarán a acelerar el proceso, como las siguientes:

1.- Pesas: Este tip para quemar grasa es uno de los más eficaces. Hazlo con poco peso e incrementa el número de repeticiones. Puedes empezar con 10 series de 25 repeticiones cada una.

2.- Entrenamientos con intervalos: Se trata de alternar el ejercicio intenso con el moderado para activar el metabolismo. Elige ejercicios para la parte del cuerpo que necesites reducir como brazos, espalda y cintura.

3.- Bandas: El portal eHow.com recomienda utilizar estos accesorios o ligas durante la práctica de ejercicio para eliminar la grasa acumulada en la espalda. Siéntate en el piso con las piernas estiradas y coloca la banda en la planta de tus pies, estírala y cruza los brazos. Haz 10 repeticiones.

4.- Lipoterapia: Esta técnica elimina la grasa localizada en las partes superiores del cuerpo, a través de micro inyecciones que ayudan a disolver la grasa para eliminarla por el sistema linfático.

5.- Drenaje linfático: Si el ejercicio no es para ti, con esta terapia no sólo eliminas la grasa, también eliminarás el estrés. Se trata de la activación manual de la circulación linfática y mejora el tono muscular.

Estos tips para quemar grasa serán muy útiles para mantener un cuerpo en forma, recuerda beber por lo menos dos litros de agua diarias para eliminar las toxinas y la grasa, ya que a través de la orina eliminas los desechos. Y tú, ¿cuál de estas técnicas para quemar grasa prefieres?

Fuente: http://enforma.salud180.com/salud-dia-dia/5-tecnicas-para-eliminar-la-grasa