Si tomas medio litro de agua antes de la comida, bajas de peso…

Jueves 14 de Julio del 2016

Un vaso de agua por la mañana, ocho a lo largo del día y uno más antes de dormir… Si bien la hidratación es esencial, la clave para que ésta te ayude a bajar de peso está en que bebas medio litro (dos vasos de agua) antes de cada comida.  

Así como lo lees, de acuerdo a la Journal Obesity, en el transcurso de 12 semanas puedes llegar a perder cuatro kilos; a diferencia, de quienes ingieren el agua después de sus alimentos.

La causa está…

El agua es un poderosos “saciante”; ingerir un par de vasos 30 minutos antes de la comida, le permite a tu cuerpo sentirse más lleno y, por consiguiente, tomar decisiones más inteligentes sobre las calorías que atañe cada alimento. En otras palabras, te hace comer menos, afirma Amanda Daley de la Universidad de Birmingham y líder del estudio.

¡Ojo! No es tomar por tomar. Datos de la According to the Food and Nutrition Board at the Institute of Medicine, sugiere que en el caso de una mujer sana, la ingesta de agua al día es de 11 vasos (exceptuando la que se adquiere de alimentos) y 15 para un hombre.

Además, es recomendable que, aparte del medio litro de agua antes de la comida, consumas pequeños sorbos cada dos horas para lograr tu objetivo de bajar de peso.

Ahora ya no tienes excusas para mantenerte hidratada, y lejos del refresco y bebidas azucaras. ¡Inténtalo por dos semanas, y cuéntanos los resultados! 

Fuente: http://www.salud180.com/salud-dia-dia/si-tomas-medio-litro-de-agua-antes-de-la-comida-bajas-de-peso

5 smoothies para desayunar

Miércoles 29 de Junio del 2016

La Secretaría de Salud (Ssa), a través de su programa "5 pasos", hace referencia a no saltarnos el desayuno (comida principal del día), ya que este mejora el rendimiento físico, aumenta la memoria y concentración, mejora el estado nutricional y ayuda a controlar el peso.  Por ello en Salud180.com, te presentamos 5 smoothies para complementar tu desayuno.

¡Despierta!

1. Smoothie de plátano con naranja

Agrega medio plátano, 2 gotas de esencia de vainilla, 100 ml. de jugo de naranja y 5 cubos de hielo en la licuadora. Mezcla y disfruta.

La clave. Una investigación realizada a partir de un grupo de 200 estudiantes de la escuela Twickenham en Inglaterra reveló que si los estudiantes consumen plátano en el desayuno, media mañana o el almuerzo aumentaban su capacidad cerebral. Esto debido al potasio que ayuda a mejorar el aprendizaje y mantener activo el sentido de alerta.

2. Smoothie de avena con manzana

Agrega en la licuadora. Media manzana roja,  1 línea delgada de canela, 2 cucharadas de avena y edulcorante al gusto.

La clave. Un estudio realizado publicado en la revista CuidARTE de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FES-I), demostró que consumir avena y manzana con agua en un licuado de forma regular disminuyó el colesterol plasmático medio y triglicéridos.

3. Smoothie de sandía a la hierbabuena con avellana

Agrega en la licuadora 2 rebanadas de sandía, previamente pelada y sin semilla, 4 gajos de mandarina, 2 hojas de menta, 5 cubos de hielo, mezcla y sirve.

La clave. De acuerdo con la revista Sportlife, las personas que consumen frutos secos, pueden lograr un peso saludable los frutos secos, como la avellana son la opción ideal para llenarte de  energía.

4. Smoothie de fresa con avena

Agrega en la licuadora 4 fresas medianas, 3 cubos de mango y 4 cucharadas de avena y edulcorante artificial con 5 hielos. Mezcla y disfruta

La clave. La avena es fuente fibra y carbohidratos, por lo que se recomienda consumir en el desayuno. Un estudio publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indica, que el consumo de avena ayuda a disminuir los niveles plasmáticos de colesterol y  a iniciar el tratamiento de dislipidemias.

5. Smoothie de papaya con zanahoria

Agrega en la licuadora1 taza de piña en cubos, 1/2 taza de papaya picada, 1/2 taza de zanahoria, 5 cubos de hielo. Mezcla y disfruta.

La clave.  De acuerdo con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la enzima papaína, contenida en la papaya ayuda en la digestión de proteínas y ayuda a mejorar la función digestiva para sentirte ligera durante todo el día.

Al utilizar agua como base en la preparación del smoothie, y no leche como en el tradicional licuado matutino, estás haciendo menor el consumo de calorías y previenes la inflamación que pudiera ocasionar el consumo de lácteos.

La Ssa indica, también que para integrar una alimentación correcta debemos consumir cinco comidas al día: 3 comidas principales y 2 colaciones bajo un horario establecido y refiere al desayuno como "un buen hábito que es positivo para la salud y bienestar de toda la familia" ¡No salgas de casa sin desayunar!

Fuente: http://www.salud180.com/nutricion-y-ejercicio/5-smoothies-para-desayunar

Los cuatro alimentos "sanos" que los expertos optan por no comer nunca

Miércoles 29 de Junio del 2016

Si todos hiciéramos un simple gesto recomendado por todos los expertos en nutrición, echar una ojeada a las etiquetas de todo lo que compramos por primera vez, evitaríamos un gasto que solo nos conviene psicológicamente y a corto plazo.

1. Yogures de sabores

El yogur está tranquilizadoramente presente en multitud de recetas sanas y consejos de nutrición. Incluirlo en el desayuno o la merienda es una buena manera de hacerse con las cantidades de lácteos recomendadas, evitando los productos azucarados que solemos poner en la leche y con más sabor que esta.

El problema es que en la sección de refrigerados la mayoría de los productos etiquetados como yogur tienen más cosas. Lo primero, la omnipresente azúcar, hasta el punto de que a veces sería mejor añadir un poco con la cuchara. Conocemos bien las consecuencias de este exceso en nuestra dieta (tomamos cuatro o cinco veces lo recomendado por la OMS): aumento de grasas en la sangre, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes… y los yogures son quizá el lugar en el que más camuflada queda.

Los que se venden específicamente para mejorar el tránsito intestinal también suelen llevar más azúcar del necesario, y a veces ocurre incluso con los desnatados.

Lo mejor es mirar los ingredientes y escoger aceite de oliva, vinagre, limón, ajo, especias… Todo eso que usarías tú mismo en casa

Los yogures con sabor a fruta siquiera resultan mucho más dulces que los naturales al paladar, así que hay poca duda. Te recomendamos que sigas el ejemplo de la nutricionista Tania Sanz: si necesitas dulce para animarte, compra mejor yogures desnatados sin frutas dibujadas en el envase y añade plátano, mango o sandía de verdad, por ejemplo.

2. Salsas para ensalada

Quizá ya has oído que uno de los motivos por los que la comida rápida es más bien poco saludable es el tipo de salsas de las que se suele acompañar, y esto sigue siendo cierto en casa. Comprar en frascos la salsa boloñesa para la pasta o alguna de esas salsas blancas tan aparentemente inocuas con imágenes de ensaladas puede estropear toda tu cesta de la compra a base de aceites procesados e hidrogenados, endulzantes artificiales, conservantes y colorantes en cantidad.

Lo mejor es dedicar un momento a mirar los ingredientes y primar los productos hechos con aceite de oliva, vinagre, limón, ajo, especias… Todo eso que usarías tú mismo para aderezar un plato casero. Para variar, en cuanto al azúcar añadido, venga de donde venga —jarabe de fructosa, glucosa, jarabe de arroz, dextrosa, caña de azúcar, melaza…—, cuanto menos mejor.

Las salsas dan sabor a lo sano, y a menudo lo estropean.(Ina Peters/Westend61/Corbis)

Las salsas dan sabor a lo sano, y a menudo lo estropean.(Ina Peters/Westend61/Corbis)

3. Pan de molde “integral”

Uno de los hábitos más sencillos de adquirir en beneficio de nuestra salud, cambiar la bolsa de pan blanco por otro pan más oscuro y aparentemente integral, es también uno de los menos útiles.

Muchos productos solo tienen algunos granos enteros, que oscurecen y cambian la textura pero no afectan mucho al contenido, que sigue siendo sobre todo almidón y casi nada del germen del cereal, que es donde están las vitaminas.

Los cereales integrales son mejores para evitar la diabetes y no engordar, pero mira que sean el primer ingrediente de esos panes o que estén etiquetados como “cien por cien integral”; esos sí se han hecho moliendo los granos enteros directamente, sin enriquecer ni refinar la harina.

Un caso especialmente ridículo es el de los panes “multicereales”. Muchos tienen azúcar y agua entre sus ingredientes principales, se fabrican con harinas procesadas y llevan un montón de aditivos (los famosos E-…), que no son necesariamente malos, pero no son lo que andábamos buscando cuando dejamos la blancura del pan en pos de un producto menos industrial y más “puro”.

Si no hay problemas concretos como obesidad o algún otro diagnóstico médico, la leche entera de vaca es la más completa

Que un pan sea más caro no significa que sea de mejor calidad, sino que es más complicado de fabricar (por llevar muchos trocitos de ingredientes diferentes, por ejemplo, como los multicereales) o que dura menos en buenas condiciones. Los panes de molde integrales caducan antes, y por eso suelen tener un precio mayor.

Ante la duda, lo que casi siempre es mejor es comprar el pan recién hecho en barras o roscos y no envasado.

4. Bebidas sin lactosa con sabores

Si no puedes o no quieres tomar leche de vaca por el motivo que sea, no siempre harás lo mejor para tu salud con una “leche” vegetal. Sobre todo si tiene sabores añadidos, como decíamos en el apartado de los yogures. Estos productos, como el “falso” chocolate dietético, no están pensados para cuidarnos más, sino para esquivar algo que nos viene mal —por ejemplo, la lactosa, si tienes intolerancia— regalándonos algo similar que echarnos a la boca.

Hoy por hoy, de las leches que podemos encontrar en la mayoría de los supermercados, la más nutritiva es la de vaca, así que por ejemplo en el caso de los niños pequeños no debemos dejarnos engañar por el mantra de lo vegetal como sinónimo de bueno. La leche de toda la vida tiene proteínas e hidratos de carbono más valiosos para nuestro organismo y vitaminas del grupo B, A y D. Si no hay problemas concretos como obesidad o algún otro diagnóstico médico, la entera es perfecta para quien necesite alimentarse bien.

La lactosa, a no ser que tengas alergia, debe estar en tu dieta diaria. Si eres vegetariano, la mejor sustituta posible es la de soja, pero mejor enriquecida con vitamina B12 y calcio. Aun así, los médicos nos dicen que para conseguir proteínas de similar valor biológico habría que completar estas bebidas con huevos, pescados y carnes, o compensar con tipos de proteínas vegetales distintos en el mismo plato.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-06-27/4-cuatro-productos-supuestamente-sanos-nutricionistas-no-comen_1221385/

¿Tu dieta no funciona? La culpa no es del chocolate, sino de tu cerebro

Miércoles 29 de Junio del 2016

Meses de dieta y gimnasio para perder esos kilos de más han dado resultado. Posas ante el espejo con tu nuevo bikini y te lanzas a la playa a presumir de los frutos recogidos tras meses de esfuerzo. Por supuesto, inmortalizas tu nueva silueta en Instagram. Pero hagamos un viaje al futuro. Al verano que viene.

Examinas esta fotografía pasados 365 días y descubres que no solo has vuelto a recuperar los kilos que perdiste, sino que has ganado una talla. ¿Por qué nunca funcionan las dietas? ¿Hay que culpar al dietista, a ese bote de Nutella que te tienta desde la cocina o al estrés que te empuja a comer cuando la ansiedad llama a tu puerta? La respuesta no te va a gustar. Tú no tienes la culpa de haber ganado cinco kilos. La razón por la que no te mantienes en el peso que querías está en tu interior y tiene nombre: el hipotálamo. Esa región del cerebro te impide adelzagar. ¡Maldita neurociencia!

1. El punto de ajuste

Ni tu doctor ni tu dietista ni Gisele Bündchen determinan cuál es tu peso ideal. Es tu cerebro el que elige el llamado 'punto de ajuste', que se trata de un rango de entre 4 a 7 kilos del que es difícil salir. Por mucho que te empeñes en que tienes que pesar 50 kilos, si tu hipotálamo, la región del cerebro que regula los kilos, piensa que has de pesar como mínimo 55 kilos, no te lo va a poner fácil. Puedes restringir las calorías que ingieres e incrementar el gasto energético, pero el hambre y el consumo de energía son regulados por el cerebro, y él no te lo va a poner fácil.

Cuando tras un régimen tu peso está por debajo del que tu hipotálamo considera idóneo, no solo terminas por quemar menos calorías que una persona que vive al margen de dietas, sino que vas a producir más hormonas que provocan hambre y hacen que encuentres el comer cada vez más apetecible. Tu mente indicará que estás en un estado de hambruna y hará lo posible para que tu volumen se sitúe en el rango que considera correcto. Y cuidado con tener un ligero sobrepeso durante un par de años, porque tu cerebro puede determinar que ese es tu nuevo punto de ajuste. ¿La consecuencia? Conseguir tener la talla por la que suspiras puede ser aún más complicado. 

2. El símil del termostato

No es que tu mente vaya en tu contra, sino que lo hace como mecanismo de defensa. Cuando la comida escaseaba, para mantenernos como especie, el cerebro luchaba por conservar energía y recuperar peso con facilidad al encontrar comida, ya que desconocía cuándo volvería a comer. Ahora entenderás cómo es posible que vivas a base de 1.000 calorías, vayas al gimnasio cinco días a la semana y aún así no bajas. Tu metabolismo se ha ralentizado y es posible que esa ensalada que has comido con tu amiga, que no sabe lo que es una dieta y se ha metido entre pecho y espalda una hamburguesa, te haga engordar lo mismo que a ella su plato.

“El sistema funciona como un termostato, respondiendo a las señales del organismo al adecuar el hambre, la actividad y el metabolismo para mantener tu peso estable conforme cambian las condiciones. Así funciona un termostato: mantiene estable la temperatura en tu casa a pesar de que el clima cambie afuera. Puedes trucar la temperatura de tu casa abriendo una ventana en invierno, pero el aparato funcionará igual. Es decir, responderá aumentando la intensidad del horno para mantener la calidez del ambiente.

El cerebro funciona de la misma forma, respondiendo a la pérdida de peso con poderosas señales para empujar a tu cuerpo de vuelta hacia lo que considera normal”, explica la neurocientífica Sandra Aamodt en la charla 'Por qué las dietas usualmente no funcionan'. De hecho, cinco años después de haber estado a régimen, la mayoría de los que no la han seguido, recuperan los kilos. Llegando incluso, alrededor del 40% de ellos, ha ganar más volumen del que partieron.

3. La supresión del metabolismo

Si crees que la vida es injusta, ahora descubrirás que todavía lo es más. Algunos expertos afirman que la gente que tiene predisposición genética a ganar kilos es más propensa a ponerse a régimen. Para demostrar la idea, un estudio llevado a cabo en 2012 con una muestra de 4.000 gemelos de entre 16 y 25 años señaló que los que se sometieron a dieta eran más propensos a ganar volumen que sus gemelos. Es decir, al margen de la genética, hacer dieta induce a aumentar peso.

Las dietas ralentizan nuestro metabolismo, por lo que una persona que pierde el volumen deseado trasesta, para mantener su peso a lo largo de los años, habrá de comer entre 250-400 calorías menos que una persona que pesa lo mismo sin haberlo logrado mediante un régimen. Así lo señala el doctor Rudy Leibel, de la Universidad de Columbia, tras estudiar a personas que habían perdido el 10% de su volumen corporal. ¿La razón? Sus metabolismos están suprimidos.

Entonces, ¿qué hacemos? Según Sandra Aamodt, que dejó de hacer dieta hace casi seis años y perdió peso tras hacerlo, la clave está en escuchar al cuerpo y ser un comedor intuitivo. Es decir, comer cuando se tiene hambre y parar cuando se está lleno ¿Será tan simple la clave para perder kilosnbsp;

Fuente: http://www.vanitatis.elconfidencial.com/estilo/belleza/2016-06-20/como-perder-peso-dieta-hipotalamo_1216281/

Ayunoterapia: ¿de verdad sirve para algo pasar hambre?

Miércoles 29 de Junio del 2016

Es el último grito en dietas. Se llama ayunoterapia y despierta tantas filias como fobias entre la comunidad científica. Para muchos, "privar al organismo de alimento de forma voluntaria –con la consiguiente alteración hormonal y endocrina– es una auténtica aberración". Para otros, sin embargo, se ha convertido en una forma de perder peso, prevenir enfermedades y poner al cuerpo en punto muerto. Gracias a esta acción, siempre supervisada por un especialista, es posible eliminar toxinas, recuperar la forma física y mental, además de ayudar a prolongar la longevidad. En palabras del médico naturista Pablo Saz, “estar sin comer, durante períodos breves, hace que se activen una serie de genes reparadores que a largo plazo nos protegen del envejecimiento y las enfermedades”.

Pero esta fiebre por el ayuno no es algo nuevo en países como Rusia, Alemania o Francia. Es más, se trata de una tradición. En el país galo, por ejemplo, cuentan con una federación –'Jeûne et Randonnée' (Ayuno y Senderismo)–, donde están afiliadas más de 80.000 personas. Esta práctica se realiza en 35 centros especializados enclavados en algunas de sus zonas más bellas y agrestes con una media de 500 pacientes al año. En ellas, los usuarios deciden cómo y cuándo se someten a la ayunoterapia. 

Menos 'zen' resulta el ayuno para los rusos. Se practica en el Sanatorio Goriachinsk de Moscú y consiste en beber únicamente agua, durante una media de 12 días. Lo sorprendente es que casi en dos tercios de los pacientes –aquejados de diabetes, hipertensión, reuma y alergias– desaparecen los síntomas después de una o dos curas. Pero ¿cómo es esto posiblenbsp;“Desde el punto de vista de la teoría de la evolución, nuestro organismo está más preparado para soportar la carencia de comida que la abundancia de la misma. Este mecanismo está escrito en nuestro genes y si lo entrenamos, se vuelve a poner en marcha”, explica Saz a este medio.

En realidad, es lo mismo que sucede natural e involuntariamente cuando tenemos alguna infección –un simple catarro–, perdemos el apetito y necesitamos beber mucho líquido. “Entonces, se activan nuestros genes reparadores, que tienen además capacidad antitóxica. De esta forma se ponen en marcha todos los órganos excretores –piel, pulmones, hígado, vesícula, riñones e intestinos–, para eliminar todos los tóxicos, desechos y sustancias nocivas acumuladas como consecuencia de nuestro estilo de vida y consumo de fármacos”, sostiene el médico. 

Pero ¿qué sucede en el organismo exactamente? "El organismo se alimenta de sí mismo”. En unas 24 horas consume sus reservas de hidratos de carbono y glucosa, luego 'tira' de las proteínas de escoria –de infecciones crónicas o contracturas musculares– y, por último, de la grasa. Pero, atención, existe un límite infranqueable: si el organismo tira demasiado de sus reservas de proteína –músculos, incluido el corazón–, puede suponer la muerte por inanición. “Se puede manifestar después de más de 40 días de ayuno en personas con peso normal con una violencia imperativa no solo en el estómago, sino también por medio de un intenso esfuerzo en la garganta al tragar y arcadas”, asegura Françoise Wilhelmi de Toledo, directora médica de las clínicas Buchinger Wilhelmi.  

Curas breves con supervisión médica

Por eso, lo más sensato es realizar curas cortas, de 1, 3 o 6 días y siempre bajo supervisión médica constante, que incluya mediciones de peso, temperatura, pulso y presión arterial, bioimpedancia –calcula grasa, músculo y agua– y análisis de orina –para ver los niveles de cetona, indicativa de que el cuerpo está consumiendo más grasa que masa–. Pero ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes de esta terapia que tanto debate genera?

Pros. “La pérdida inicial de peso es grande, de alrededor de 2 o 3 kg/día a expensas fundamentalmente del agua. A partir del décimo día, se pierden de 3 a 5 kg/semana –entre 350 y 400 g/día de grasa–. Y en un mes se pueden llegar a perder entre 8 y 20 kg”, asegura Saz. Además, “durante un ayuno de tres semanas en una clínica, se producirá un efecto de rejuvenecimiento y una reducción del envejecimiento funcional de seis años, aproximadamente”, asegura Françoise Wilhelmi de Toledo. Quien lo realiza dice incluso sentirse “liberado, eufórico y más vital”. 

Contras. Es frecuente que durante las primeras 24-36 horas se sufra debilidad, náuseas, mareos, migrañas, sudor frío, estreñimiento y mal sabor de boca. Se supera al tercer día, cuando el cuerpo pasa a alimentarse de las grasas de reserva. “El ejercicio –yoga, pilates–, el descanso –dormir siempre que lo pida el cuerpo–, el contacto con el agua –baños y limpieza de colon– y con la naturaleza –senderismo–, hacen más llevadera la experiencia”, asegura el mismo doctor a este medio. Aun así, está contraindicado en caso de insuficiencias renales, alteraciones hepáticas y nerviosas, diabetes insulinodependiente, desnutrición, tratamiento con psicofármacos, tuberculosis y cáncer terminal. 

¿Dónde? Se suele hacer en lugares apartados del mundanal ruido donde estás una o dos semanas.

Fuente: http://www.vanitatis.elconfidencial.com/estilo/belleza/2016-06-27/ventajas-inconvenientes-dieta-ayunoterapia_1222624/