4 tips para un juego erótico a ciegas

La variedad, la audacia y la creatividad alimentan el erotismo en la pareja. Los juegos previos o juegos sexuales son prácticas que te permiten romper con la rutina y experimentar nuevas sensaciones y formas de tener relaciones íntimas.
Algunos juegos sexuales logran la satisfacción a través de anular la función de un sentido mientras se exaltan los demás; ejemplo, el vendar los ojos. Pero, ¿cómo se puede practicar y hacerlo estimulante?
Cuatro consejos para practicar y disfrutar de esta experiencia a ciegas de manera divertida y, sobre todo, sexy:
1. Tacto. En éste lo esencial es descubrir y aprender. Prueba diferentes texturas para sensibilizar a tu pareja: plumas, tiras de terciopelo, seda o lino. Haz que tu compañero se acueste boca abajo y lentamente empieza a recorrer su cuerpo. Realízalo con calma, ambos lo deben de disfrutar.
2. Sabores. Aquí se pone en práctica tu sentido del gusto. Éste consiste en que tu amante y tú prueben diversos alimentos, diferentes en sabores y texturas. Puedes utilizar frutos frescos, chocolate, nueces, miel y helado. También puedes jugar con las temperaturas, sobre todo si mezcla un poco caricias en las zonas intimas de ambos.
3. Susurros. La imaginación es el mejor afrodisiaco que puede existir y éste se puede estimular a través del oído. Mientras tu pareja tiene los ojos tapado, ve susurrando qué es y cómo le vas hacer el amor. Para intensificar el placer acompaña tus palabras con mordiscos, caricias y besos.
4. Final. Trata de hacer el amor mientras tu pareja tiene la venda en los ojos. Generalmente, dependemos mucho de la vista para generar una estimulación sexual, pero en este caso serán tus acciones, ruidos y caricias las que lograran el objetivo: el orgasmo.
No todos los juegos sexuales requieren de un gran presupuesto, el ejemplo es éste. Para que tu relación no muera ni la pasión se extinga, trata siempre de intentar cosas nuevas.
Recuerda, todo en el sexo está permitido siempre que exista respeto y confianza.
Fuente: http://sexualidad.salud180.com/sexualidad/4-tips-para-un-juego-erotico-ciegas
La verdad sobre lo que ocurre cuando te tragas un chicle

Cuando somos pequeños nos meten miedos absurdos en la cabeza, y lo peor es que muchos nos los creemos. Si eres de los que asumió que si se comía los mocos estaba ingiriendo pequeños trozos de su cerebro; que la masturbación te provocaría ceguera transitoria o definitiva o, ya algo más mayor, te aterrorizaste con la idea de que mezclar Coca Cola y Baileys crearía una explosión en tu estómago, hazte un favor: ve a una sala de urgencias y contabiliza cuánta gente está allí por alguna de estas causas.
Y cómo olvidarnos del gran mito de tu infancia: 'No te tragues el chicle que se queda en tu estómago para siempre', seguro que te dijeron más de una vez mientras tu tráquea empezaba a ponerse frenética buscando por todos los medios que aquel pedazo de plástico no pasase la barrera y acabase criando malvas –o sabe dios que otros seres– en tu apreciado cuerpo.
Básicamente, el chicle está compuesto de goma, edulcorantes, condimentos y sustancias que sirven para ablandar el producto. Nada mortal
Ahora la ciencia quiere sacarte de la psicosis generada por tus traumas infantiles. Ya saben lo que ocurre cuando te tragas un pedazo de goma de mascar, y resulta que no es para tanto.

Con tanto marranear va a acabar en el suelo, o peor: en tu estómago. (iStock)
¡Oh no! ¡Me lo he tragado!
“El mito infantil de que la goma de mascar permanece en nuestro cuerpo durante siete años es falso”, sentencia Shivali Best en 'The Daily Mail'. Básicamente, el chicle está compuesto de goma, edulcorantes, condimentos y sustancias que sirven para ablandar el producto. Nada mortal.
Pese a que se compone principalmente de caucho de butilo –similar al que se utiliza para fabricar las pelotas de baloncesto–, los expertos aseguran que, aunque la mayor parte de esta goma no se puede digerir, el cuerpo la elimina a los pocos días, no a la década.
Tal y como explican los científicos de la American Chemical Society, la goma de mascar no es más nociva que el resto de la comida que pasa a través de nuestro sistema digestivo. Cierto, es más difícil de asimilar, pero hace su recorrido por nuestro intestino y entrañas sin causar ningún daño mayor que el que puedan provocar otros alimentos.
Una vez dentro: el recorrido del chicle
Cuando comemos algo –ya sea comida al uso o goma de mascar, aunque no habituemos a tragarnos la segunda como si fuese un trozo de filete– pasa por tres fases principales en nuestro cuerpo, explica Best: “La primera es la mecánica, comúnmente conocida como masticación, en la que los dientes y lengua empiezan a trabajar para aplastar y hacer añicos los alimentos, lo que despierta a los músculos que se encargan de mover lo que deglutes al tracto digestivo”. De ahí pasa al estómago donde, como si fuese una especie de coctelera, se agita y mezcla lo que comes con los jugos gástricos.
Es más difícil de asimilar, pero hace su recorrido por nuestro intestino y entrañas sin causar ningún daño mayor que el que puedan provocar otros alimentos
Empieza la segunda fase: las enzimas –catalizadores biológicos que aceleran las reacciones químicas que se encuentran en la saliva, los jugos del estómago y los intestinos–, se encargan de descomponer los alimentos extrayendo de los mismos los nutrientes que el cuerpo pueda utilizar como grasas, proteínas o carbohidratos, y deshechando el resto. Así, como podrás imaginar, del chicle que te has tragado no va a obtener ningún valor nutricional, y simplemente pasa de largo como un resto más y se encuentra con la tercera y última fase digestiva, a poder ser, a los pocos días. Y hasta aquí su breve y poco intenso paso por tu cuerpo.

Vaya, parece que alguien está haciendo drama de más por aquí... (iStock)
Otras cosas que sí se quedan perennes
Los rumores que circulan sobre los hallazgos de los médicos de urgencias no tienen nada de leyenda urbana. El doctor Fran Gaillard, que es el encargado de realizar las radiografías de urgencia en un hospital australiano, fundó en 2005 Radiopaedia, un sitio en el que los médicos pueden compartir sus radiografías para aprender a interpretar estas donde actualmente pueden verse cerca de 16.000 casos.
Como explicó Gaillard en 'ABC News', es muy habitual encontrar cuerpos extraños en las imágenes de rayos X, tanto en niños menores de cuatro años, “que se meten cualquier cosa en la boca y pueden acabar tragándosela sin querer”, como en adultos que llevan los juegos sexuales demasiado lejos. “Los pacientes normalmente saben que tienen algo en el recto pero no se acuerdan de cómo ha llegado allí”, asegura Gaillard.
Cómo hacer los mejores rollitos de primavera frescos

En Las delicias de Ella (Salamandra), Ella Woodward recoge recetas prácticas y originales sin gluten, lácteos ni azúcares refinados, para disfrutar de una alimentación sana y una vida feliz. Extraemos una de las recetas del libro más sencillas y rápidas de preparar que se convertirán en el plato estrella para esta primavera.
Estos rollitos son ideales para tomar como aperitivo o para un almuerzo ligero. Tienen un sabor muy fresco y nutritivo. Además, la salsa de mango añade un elemento cremoso al plato, así como un aroma dulce que combina a la perfección con las verduras crudas. Son ideales para comer fuera de casa y, como se conservan muy bien, puedes prepararlos la noche anterior para llevártelos al trabajo.
Cómo preparar la salsa

(iStock)
Ingredientes para 16 rollitos:
- 2 mangos maduros
- 1 aguacate maduro
- El zumo de una lima
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cucharadas de tahina
- 1 cucharada de chile en escamas
- Un puñado grande de cilantro fresco
- 4 centímetros de jengibre fresco
Preparación:
Pelar los mangos con la ayuda de un pelaverduras y extraer la pulpa, que se introducirá en una batidora de vaso.
Añadir en el aparato la pulpa del aguacate, el zumo de lima, el aceite de oliva, la tahina y el chile en escamas con una pizca de sal.
Arrancar las hojas del cilantro de las ramas, pelar el jengibre, cortarlo en varias porciones y meterlo todo en la batidora.
Triturar hasta obtener una crema sin grumos.
Cómo preparar los rollitos
(iStock)
Ingredientes para 16 rollitos:
- 1 mango maduro
- 16 láminas de papel de arroz
- 3 zanahorias cortadas en dados pequeños
- 2 pimientos rojos cortados en dados pequeños
- 1 pepino grande cortado en dados pequeños
- El zumo de dos limas
- Sal y pimienta
Preparación:
Pelar el mango con la ayuda de un pelaverduras y extraer la pulpa, que se cortará en dados pequeños.
A continuación, preparar las láminas de papel de arroz. Para ello, hay que sumergirlas en agua caliente durante unos 10 segundos para que se reblandezcan y colocarlas planas sobre la superficie de trabajo a fin de que se sequen durante un par de minutos.
Una vez secas, repartir una cucharadita colmada de salsa por el centro de cada una y después el mango y las verduras por encima; rociar con unas gotas de zumo de lima y salpimentar.
Ahora solo hay que enrollarlas y ya están listas para mojar en la salsa.
Consejo práctico:
Si no dispones de láminas de papel de arroz, puedes sustituirlas por hojas de nori: ¡te saldrá delicioso!
Depresión se reduce con cafeína

La asociación entre la cantidad de café con cafeína que se consume diariamente y el riesgo de desarrollar depresión, fue analizada a través de un estudio realizado con mujeres en Estados Unidos.
De acuerdo con la publicación de Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna), en la investigación que se llevó a cabo en la Escuela de Salud Pública de Harvard a más de 50,700 mujeres, se encontró que entre más café con cafeína se consuma a diario, se reduce el riesgo de sufrir de depresión.
Información de la BBC señala que la cafeína es el estimulante del sistema nervioso más usado en el mundo y que el 80% de éste se consume en forma de café, aunque hasta el momento no han habido estudios que investiguen el impacto de este estimulante en el riesgo de la depresión.
Análisis previos habían mostrado una asociación entre el consumo de café y el riesgo de depresión entre hombres; sin embargo, esta enfermedad afecta al doble de mujeres que hombres, por eso decidieron investigar el impacto de cafeína en mujeres, afirmaron los autores.
En el estudio realizado durante 10 años, las participantes completaron cuestionarios, en 1980 y 2004, sobre la frecuencia con que en el año anterior habían consumido varias bebidas, incluidas café descafeínado y con cafeína, té, bebidas gaseosas con y sin cafeína, y chocolate.
Cuando se inició la investigación, ninguna de las participantes (cuya edad promedio era 63 años) había sido diagnosticada o sufría depresión. En los 10 años de seguimiento, los investigadores identificaron 2 mil 607 casos.
Al comparar la información con el consumo de café con cafeína, se encontró que las mujeres que solían ingerir dos o tres tazas al día, mostraron 15% menos riesgo de depresión que las que bebían una taza o menos a la semana.
Por su parte, las que consumían cuatro tazas o más al día mostraron 20% menos riesgo de desarrollar la enfermedad; no se encontró ningún vínculo entre el consumo de café descafeinado y el riesgo de depresión.
También se encontró una asociación entre la cafeína en otros productos (como bebidas gaseosas) y el riesgo de depresión, lo cual, de acuerdo con los autores, podría deberse a que el estimulante en estas bebidas no es tan potente como el que contiene el café.
Fuente: http://www.salud180.com/enforma180/depresion-se-reduce-con-cafeina
Seis errores que cometes al poner la lavadora (y están arruinando tu ropa)

No hace falta ser ingeniero para saber poner una lavadora y, teniendo en cuenta que no se trata de la actividad más excitante del mundo, seguimos siempre las mismas rutinas. Y luego nos extrañamos de que nos dure tan poco la ropa…
“La mayoría de la gente cocina de la forma en que cocinaba su madre. Y hemos aprendido a hacer la colada de la misma forma que la hacían nuestros padres”, explica en 'The Washington Post' Jenifir Provateare, que lleva 20 años desarrollando productos para la industria de las lavadoras. “La tecnología ha evolucionado mucho desde que nuestras madres empezaron a hacer la colada”
Hoy en día las lavadoras tienen muchas funciones que podemos aprovechar para que nuestra ropa dure más y esté siempre limpia. Y estos son las seis prácticas que deberíamos desterrar cuanto antes:
1. Lavar siempre en frío
Dejando a parte la proliferación de tiendas 'low-cost' que venden vestimentas que son una auténtica basura, no solemos dar a la ropa la atención que se merece. Al final, preferimos meter todo en la lavadora sin hacer distinciones y, por si acaso, lavar en frío. Así creemos que nuestra ropa está lo suficiente limpia, no destiñe y no se daña. Pero no es cierto.
“El agua fría no siempre es mejor y puede lavar mal la ropa o dejar olores”, explica Provateare. “Lea las etiquetas, puede que recomienden usar agua templada. Una buena regla es utilizar siempre la temperatura más caliente que aguanten tus prendas porque, en general, se van a limpiar mejor con agua caliente”. Lo que nos lleva al siguiente punto...

Con ese montón de ropa sucia no vas a ninguna parte. (iStock)
2. No separar la ropa
En muchos hogares, en los que se ignora la norma básica de la lavadora, se echa la ropa sucia al tambor sin orden ni concierto –con el consiguiente desparejamiento de calcetines–. En otros tantos, algo más aplicados, se separa la ropa de color y la blanca. Pero lo cierto es que, como asegura Provateare, esta no es la mejor forma de poner lavadoras.
Lo ideal es observar las etiquetas de cada prenda para conocer la temperatura a la que debe lavarse y hacer coladas en función de ésta. Son suficientes dos montones, frío y templado, pues muy pocas prendas se lavan a temperatura caliente. Una vez echa esta separación, lo ideal es separar también las prendas por colores. “Puedes terminar con montón de pequeños lavados, pero la ropa lucirá mejor y durará más”, asegura Provateare.
3. Ser tacaño con el detergente
Los detergentes actuales están concentrados y suelen ser caros, por lo que solemos echar lo menos posible: generalmente un vasito de los que acompañan al paquete y a correr. De nuevo, lo ideal es leer las instrucciones. En todas las cajas de detergente se indica cuánto debe usarse en función del tipo de ropa y agua, así que trata de ceñirte a lo indicado.
“Si eres tacaño la suciedad de la ropa simplemente se redistribuye en el lavado en lugar de salir por el desagüe”, asegura Provateare. “La suciedad termina en el resto de tu ropa, ensuciándola de nuevo”.

¿Pones siempre el mismo programa? No es una buena idea. (iStock)
4. Usar la lejía de forma indebida
La lejía esta indicada para preservar el blanco de la ropa, pero es una sustancia mucho más agresiva que el detergente convencional. Puede venir bien para ciertas prendas, pero si la usamos para lavar nuestra ropa interior estamos cometiendo un grave error. La lejía es especialmente agresiva con los elásticos de calcetines y calzoncillos, que apenas soportan un par de lavados con ésta. Usa mejor un detergente blanqueador.
5. No tratar las manchas antes
No falla. Estrenamos camisa nueva, vamos a comer y, plof, la manchamos con tomate o vino. Quizás tratemos de “limpiar” el estropicio con una servilleta y, al llegar a casa, dejaremos la prenda olvidada en el cesto de la ropa sucia, donde permanecerá sucia durante unos días hasta que la echemos a lavar. Ya puedes ir despidiéndote de la camisa.
“Una vez que una mancha pasa a través de un lavado con agua caliente y secado con calor, es probable que no vuelva a salir”, explica Provateare. Lo ideal, según la experta, es usar un quitamanchas en cuanto tengamos el accidente y echar la prenda a lavar lo antes posible a la máxima temperatura que pueda aguantar. Solo hay una excepción: las manchas de sangre deben lavarse siempre con agua fría.
6. No lavar la ropa antes de usarla
A todos nos suena este consejo, pero muy pocos lo aplicamos. Cuando nos compramos algo nuevo estamos deseando usarlo y nos lo ponemos tal cual sale de la bolsa. Pero no es una buena idea. “Un lavado elimina todos los residuos químicos que quedan en la ropa tras el proceso de fabricación”, asegura la experta. “Si no lo haces los químicos pueden entrar en contacto con tu piel y causar irritación o dermatitis de contacto”. Basta con pasarlas por un lavado frío, pero procura no mezclarlas con otros colores, la ropa nueva suele desteñir.