Ejercicios para culos caídos, planos o sin forma

¿Sienes el culo caído? ¿Es demasiado plano? ¿O quizá lo que te preocupa es el exceso de volumen y las cartucheras? Puedes mejorar lo que más te preocupe de esa parte concreta de tu anatomía con el ejercicio como tu gran aliado, pero no cualquier ejercicio, sino una tabla específica para cada problema, que nos ayudan a detallar los entrenadores de la Clínica Beiman de Barceló Montecastillo.
Si tienes el culo caído...
Es la problemática más común. La falta de actividad y de ejercicio hacen vagos los músculos de la zona y necesitan reactivarse. ¿Cómo puedes saber si tienes este tipo de culo? Con la prueba del lápiz. Pon un lápiz debajo de los glúteos. Si este se sujeta no cabe duda de que se tiene este tipo. ¿Las mejores armas para tonificarlo? Una esterilla, pesas y ejercicio. Estos son los más eficaces:
- Arcoíris. A cuatro patas y con las pesas en los tobillos, empezar con la pierna derecha extendida y desplazarla de una lado a otro describiendo una semiesfera. Primero una pierna y luego otra, durante 20 segundos.
- Media patada lateral.Con la suela del zapato hacia el techo, la rodilla orientada al suelo, realizar movimientos ascendentes y descendentes con la pierna flexionada durante 30 segundos.
- Pierna estirada. Con la pierna estirada derecha primero y a cuatro patas, hacer primero levantamientos de la pierna a dos velocidades. Primero lento durante 20 segundos y luego más rápido durante otros 20 segundos. Luego con la pierna estirada hacia arriba, hacer push y movimientos cortos mientras se aprieta el glúteo. Combinar ambas piernas.
Si tienes el culo plano...
El objetivo es dotar de volumen a los glúteos, ya que se encuentran sin forma alguna. El llamado 'culo melocotón' inunda las redes sociales con imágenes inspiracionales que más de una vez hacen sufrir a las más acomplejadas. Por eso, si lo que quieres es tener un culo redondo y bien puesto, te resultarán útiles estos tres simples ejercicios:
- Sentadillas con peso.Las famosas sentadillas y sus maravillosos efectos son más que conocidos por todo el mundo. Pero si además se le añaden peso entre unos 2 o 4 kilos para principiantes o de 4 a 8 para intermedios, el centro de gravedad se ubicará en los talones y la fuerza de gravedad hará que el ejercicio sea más duro pero que tenga mejores beneficios. Realizar durante 40 segundos.
- Cortesía. Como si de la corte de Luis XIV se tratara este movimiento de referencia al rey por parte de sus súbditos tiene múltiples beneficios. Mejora, tonifica y redondea la retaguardia, la clave está en trabajar todos los ángulos del músculo del glúteo.
- Luna llena.Levantado los brazos sobre la cabeza y primero con una pierna dejarse caer hacia un lado con la rodilla flexionada. Los movimientos de suspensión, favorecen la tonificación y suspensión del glúteo. Realizar 20 repeticiones por cada pierna.
Si tiene volumen y... cartucheras
Puede ser la peor pesadilla de cualquier retaguardia, sobre todo si tiene cartucheras a ambos lados. Por eso el mejor aliado para este tipo de culo es el cardio. Una de las actividades propuestas por los expertos en este sentido puede ser el Cardio Tenis, en el que se consigue una tonificación total a nivel muscular y se queman hasta 500 calorías por sesión. Las clases se realizan con 5-8 jugadores por pista, utilizando una escalera de agilidad, bolas para practicar la transición, monitores de ritmo cardiaco y música para amenizar la sesión.
Fuente: http://www.mujerhoy.com/vivir/fitness/201606/09/ejercicios-para-culo-caido-20160609133225.html
Los cinco pasos para gozar de una gran vida sexual para siempre

'Pere Estupinyà abandonó su doctorado en genética para dedicarse a la difusión del conocimiento científico, como periodista en el MIT, editor del mítico programa de TVE 'Redes' y como autor de varios libros de divulgación, como 'S=EX2, la ciencia del sexo' (Debate), con motivo del cual ya contestó a las preguntas de El Confidencial.
Estupinyà acaba de publicar su nuevo libro 'El ladrón de cerebros. Comer cerezas con los ojos cerrados' (Debate) en el que aborda muchas cuestiones científicas de actualidad. Del mismo se ha extraido este texto, en el que el divulgador aborda los pasos que todos podemos dar para que mejore nuestra vida sexual.
Durante dos años mi vida giró alrededor del sexo. Estaba soltero y sin compromiso, vivía en el East Village de Nueva York, tenía 36 años bien llevados, me sentía en un buen momento vital y frente a mí arrancaba la apasionante aventura de escribir un libro sobre la ciencia de la sexualidad humana. Os prometo que mi primera motivación fue puramente académica. Desde hacía un tiempo recopilaba artículos científicos, entrevistas y visitas a laboratorios que me mostraban un enfoque multidisciplinar en el estudio del sexo, que no había distinguido en otras áreas. Conocí a endocrinólogos que investigaban cómo las hormonas condicionaban el deseo sexual, sociólogos que analizaban en profundidad los nuevos modelos de pareja, médicos que trataban la eyaculación precoz o falta de placer femenino, psicólogos que abordaban exactamente lo mismo pero con diferentes estrategias, neurocientíficos que pedían a voluntarios (yo fui uno) masturbarse bajo un escáner que medía la actividad del cerebro, expertos en 'big data' que analizaban datos de Tinder o webs de contacto, biólogos evolutivos que interpretaban nuestro comportamiento según la selección natural y sexual, fisiólogos que investigaban la estructura de los genitales y los nervios que conducen la sensación de placer. Fui al Kinsey Institute, a congresos de medicina sexual, de sexología, estuve en clínicas, en divanes, en quirófanos viendo en directo operaciones de cambio de sexo y me presté, incluso, a varios experimentos científicos.
Un primer paso imprescindible para avanzar hacia una sexualidad satisfactoria es hacer limpieza de las interferencias psíquicas
El comportamiento sexual humano era un campo de estudio tan amplio que se podía abordar desde tantas disciplinas, que de verdad todavía ahora defiendo que es de lo más intelectualmente enriquecedor que he estudiado en mi vida.
Yo no soy sexólogo ni terapeuta, pero sí es cierto que en esta aventura he aprendido muchísimo, que mantengo contacto muy fluido con todo tipo de profesionales de la sexualidad, que recibo mensajes por Facebook y mails en los que me explican historias curiosísimas y la verdad, entre todos los cerebros que he robado, los casos individuales que he conocido, la barbaridad de libros y artículos que he estudiado y mi experiencia directa en muchos ámbitos, siento que podría dar un paso más y transmitir ciertos consejos. De hecho, tengo un borrador de índice, textos y casos reales para un potencial libro que quizá algún día escribiré, en el que desarrollo un marco teórico, contrastado con sexólogos, con cinco pasos generales para lograr alcanzar la plenitud sexual. Por si nunca llegara a escribirlo y como espinita clavada que me saco, ahí van estos cinco pasos para lograr una gran vida sexual, que, de verdad, están muy meditados y cuentan con innumerables ejemplos y matices que aquí por espacio no lograré exponer.
Paso 1: eliminar traumas
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Muchos de vosotros lectores y lectoras no tendréis ningún recuerdo traumático o barrera psicológica que interfiera en vuestra sexualidad. Enhorabuena, podéis saltar al siguiente paso. Pero lo que las encuestas reflejan es que muchas personas sí tienen pensamientos que les atormentan o que les impiden relajarse al pensar o practicar sexo. En el ámbito de la pareja puede ser una infidelidad antigua, pero no afrontada, en mujeres pueden ser abusos durante la infancia o adolescencia, en los chicos haber sufrido gatillazos o eyaculación precoz por nervios ante parejas nuevas, pueden ser deseos bisexuales u homosexuales reprimidos, fantasías no permitidas, presiones religiosas, problemas de autoestima y, sobre todo, relaciones tóxicas que han dejado una marca negativa. Estos “traumas psicológicos” pueden bloquear el deseo de tener relaciones, el atreverse a empezarlas o el sentir placer pleno durante el acto. La anorgasmia femenina, por ejemplo, puede deberse a factores fisiológicos, pero también a bloqueos al placer por sensaciones de culpa, vergüenza o recuerdos dolorosos.
Un primer paso imprescindible para avanzar hacia una sexualidad satisfactoria es hacer limpieza de estas interferencias psíquicas, yendo a un psicoterapeuta, sexólogo o psicólogo especializado. Puede ser presencial u 'online', incluso explicárselo a un amigo de confianza puede suponer una catarsis liberadora que elimina ese peso interior. La ansiedad física o psicológica es de los peores enemigos del sexo. Si crees que algo en tu inconsciente interfiere en tu sexualidad, lo tengas perfectamente identificado o sea sólo un fantasma, merece la pena afrontarlo.
Paso 2: tener buena salud
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Este mantra de que el sexo está totalmente en la cabeza es falso. También está en los genitales, las hormonas, los nervios y el sistema cardiovascular. Muchas veces el origen de ciertas disfunciones sexuales es puramente físico, y algunos psicólogos no están suficientemente preparados para reconocerlo. Todavía recuerdo el urólogo cuyo paciente al que recetó Viagra le dijo todo sorprendido: “¡Doctor! ¿Cómo puede ser que tras seis años de psicoterapia usted lo haya solucionado todo con una pastilla?”.
Y es que a veces me preguntan si el sexo es bueno para la salud y yo siempre respondo: “Sí, pero lo más importante es que la salud es buena para el sexo”. Si ves a un hombre que al subir escaleras termina resoplando, posiblemente no tendrá erecciones potentes. Y una mujer, lo mismo. Con un sistema cardiovascular dañado por la obesidad, diabetes, tabaquismo o sedentarismo, los microcapilares sanguíneos de pene o clítoris no se llenan con tanto vigor y decrece radicalmente la sensibilidad. De hecho, cuando un hombre sano va al médico quejándose de problemas de erección, le envían de inmediato al cardiólogo pues puede ser un primer signo de enfermedad cardiovascular.
La función sexual no se pierde con la edad, sino con la falta de salud. Está demostrado que practicar ejercicio te hace estar más vigoroso
La medicina sexual es un campo infravalorado por la pudorosa medicina. Hay evidencias científicas de sobra que muestran que problemas hormonales pueden causar falta de deseo femenino, dispareunia o falta de lubricación. Los fármacos antidepresivos recaptadores de serotonina, por ejemplo, reducen directamente el deseo sexual y la capacidad orgasmática. Hay lesiones en los nervios pélvicos y pudendo que generan problemas de sensibilidad (tanto en el pene como en el clítoris o la vagina) y de excitación. Tener buena salud física es muy recomendable, no imprescindible, para disfrutar al máximo de la sexualidad. De hecho, la función sexual no se pierde con la edad, sino con la falta de salud. Está demostrado que practicar ejercicio te hace estar más vigoroso, que el yoga refuerza la musculatura pélvica y la concentración, y que una dieta sana y cuerpo en forma (en relación con la edad) refuerza la autoestima, aumenta el deseo sexual y mejora la acción.
Paso 3: conocerse a sí mismo
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Parece una obviedad, pero yo lo planteo de una manera más amplia y científica. El concepto convencional de introspección detrás del “conocerse a sí mismo” continúa siendo válido, tanto a nivel individual como de pareja. Hay personas que quizá no han reflexionado mucho sobre su sexualidad o tienen una experiencia limitada a unas pocas parejas diferentes y no saben bien qué les atrae más a su mente y su cuerpo. Uno de los estudios más interesantes aparecido en 'S=EX2' es el de sexual discordante o discordancia sexual, en el que se pasaban imágenes o lecturas a hombres y mujeres, se medía la reacción de los genitales y se les preguntaba subjetivamente cuánto les gustaba lo que veían o escuchaban. Especialmente en ellas, y confirmado por experimentos independientes, solía haber bastante discordancia entre lo que decía el cerebro consciente a través de la boca y el inconsciente a través de la respuesta genital. No nos conocemos tan bien como creemos.
¿Por qué las embarazadas necesitan más sexo del que tienen?
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Especialistas del University of Maryland Medical Center confirmaron que el feto no corre ningún peligro durante el sexo.
Porque el sexo no es exclusivo de aquellos que son solteros y no tienen compromisos. No señores, hasta las mujeres embarazadas pueden intimar.
Esto, porque sabemos que son miles las féminas que interrumpen su vida sexual mientras están esperando un hijo por miedo de lastimar al bebé.
Sin embargo, especialistas del University of Maryland Medical Center confirmaron que el feto no corre ningún peligro con las embestidas de los cuerpos, todo lo contrario.
Resulta que mientras el embrión está dentro, es protegido por el líquido amniótico y los fuertes músculos del útero, además del tapón de moco espeso que sella el cuello de este último y ayuda a proteger contra la infección, por lo que los riesgos son muy bajos.
Pero si necesitas más razones, aquí te dejamos 4 beneficios del sexo durante el embarazo:
1. Reduce la presión arterial
Tener relaciones durante el embarazo ayuda a bajar la presión arterial. La oxitocina, también conocida como la hormona del amor es liberada durante tus encuentros y es un buen calmante para el estrés.
Toda la tensión acumulada simplemente desaparecerá y esto mantiene su presión arterial en un nivel saludable, pues hace que la mujer se sienta más tranquila y disminuye el riesgo de ataque al corazón.
2. Hace posible el sueño
Durante el embarazo, las mujeres a menudo experimentan todo tipo de molestias, dolores de espalda a la micción frecuente, las horas de sueño simplemente se reducen a medida que el feto crece en el útero.
Tener intimidad es una buena manera de conseguir un buen sueño, porque la fémina se siente relajada y duerme de inmediato.
3. Aumenta la intimidad
Algunas personas viven con el mito de que las mujeres son muy abrasivas durante este período, por lo que debe evitarse.
La verdad es que durante el embarazo, la liberación de oxitocina, que también se conoce como la hormona de la unión, aumenta la vinculación emocional y hace que las embarazadas sean más comprensivas, de apoyo y de confianza.
4. Reduce el dolor
Ciertas hormonas como la prolactina y la oestrogenand progesterona aumentan el flujo de sangre al área vaginal, el aumento de la lubricación y sensibilidad.
"Estuve más de 20 años sin alcanzar el orgasmo hasta que probé esta técnica"
Los consejos para disfrutar de una vida sexual excitante e intensa abundan: posturas, palabras 'mágicas' o preliminares definitivos parecen ser la llave que abrirá a cualquiera las puertas para disfrutar de orgasmos increíbles. Pero, lamentablemente, aún hay muchas mujeres que no son capaces de llegar, ni tan siquiera acercarse, al clímax. Y pocas son capaces de confesar la realidad de su frustración.
Ahora, una persona anónima ha decidido contar su historia en 'Women's Health'. En ella narra cómo consiguió acabar con unas relaciones sexuales insatisfactorias, y su relato puede resultar de lo más alentador para miles de mujeres que comparten esa incapacidad para llegar al orgasmo.

Los intentos fallidos hacen que muchas eviten practicar sexo. (iStock)
¿Esto era el sexo?
“Tengo 45 años pero no tuve mi primer orgasmo hasta hace 3. Y no fue precisamente por falta de intentos. Tenía 19 años cuando perdí mi virginidad, fue la primera vez que ocurrió que él llegase al orgasmo y yo no, y pensé '¿esto es el sexo? Menuda decepción'. Lamentablemente esto siguió ocurriéndome los siguientes 20 años de mi vida”
Tras algún pequeño intento durante sus 20 por enmendar la insatisfacción, optó por mantenerse 'virgen' –a partir de ese momento, claro está– hasta el matrimonio. Fue a los 36 años cuando se casó con Scott, como le llama en el relato, pero la espera y las ganas generadas no fueron suficiente. Su vida sexual no parecía funcionar de ninguna de las maneras.
Intentar tener un orgasmo sin éxito durante 23 años es como si a alguien que nunca ha comido chocolate le tratas de explicar lo increíble que es su sabor
La pareja optó por acudir a un asesor matrimonial y una de las directrices que les dio fue que tenían que practicar sexo al menos tres veces a la semana, aunque ella no llegase al orgasmo. “Después de dos años y medio perdiendo el tiempo, sabía que me gustaba la intimidad, el roce y los abrazos, pero estos nunca fueron suficientes para que alcanzase el clímax pese a que Scott siempre me decía que le dijese qué me gustaba y constantemente me preguntaba si estaba bien”, recuerda la protagonista.
“Había leído todas estas novelas románticas y todo el mundo a mi alrededor hablaba de lo genial que era el sexo. Pero para mí, era solo una tarea más entre todos los millones de quehaceres que tenía que hacer cada día”, confiesa. “No dejaba de pensar que tenía que haber algo más y que algo faltaba en mi vida”.

La falta de concentración no es siempre la responsable. (iStock)
¿Esto es normal, doctor?
“Sabía que tenía que haber una respuesta por ahí. Cuando le pregunté a mi ginecólogo qué podía hacer me sugirió que me masturbase. Recuerdo pensar '¿está bromeando?'”, continúa. Fue justo después de aquella visita al especialista cuando encontró un cartel de un centro médico especializado en sexualidad femenina que decía algo así como '¿No eres capaz de tener un orgasmo? ¿No sabes lo que es un orgasmo? ¿Te sientes sexualmente insatisfecha? Tenemos la solución'. Como si le hubiesen mandado el mensaje desde el cielo, no tardó en acudir a aquella clínica especializada en cuanto dejó de amamantar a su segundo hijo.
Tenía 41 años cuando empezó el tratamiento en enero de 2011. Tras varios análisis y exploraciones, los médicos se dieron cuenta de que los niveles de testosterona en sangre eran mucho más bajos de lo normal, por lo que iba a necesitar que su cuerpo reclamase algo más de interés sexual y aumentase su grado de excitación en los encuentros.
La sensación fue mucho más potente de lo que esperaba, me sentí como si una corriente eléctrica pasase por todo mi cuerpo
“Empecé varios tratamientos hormonales y me recomendaron que viese pornografía, así que me dieron un iPad que mi marido codificada para que nadie más que yo pudiese usarlo. Él siempre fue muy paciente y amoroso, me apoyo durante todo el proceso”, comenta con cariño.
La búsqueda del orgasmo
“Con el aspecto médico cubierto y un nuevo estímulo visual, estuve cerca de un año en tratamiento pero todavía me costaba mucho acercarme a la meta ni mucho menos cruzarla”, explica y comenta que la vida familiar con dos hijos minaban su intimidad y unos encuentros sexuales totalmente planificados dejaban sus insatisfechos deseos en un segundo plano.
Pero encontró la solución en una táctica a la que hasta ahora había dado la espalda: “Me compré un par de vibradores y empecé a practicar con ellos. Estaba en el segundo año de tratamiento y entonces me inyectaba cápsulas de liberación prolongada que tenían una dosis mucho más fuerte que las de testosterona. En la primavera de 2012, cuando me dieron la dosis más alta ¡tuve mi primer orgasmo!”, recuerda emocionada.
Tenía una gran cantidad de vello facial y llegó un momento en el que estaba todo el tiempo pensando en sexo. Así que decidimos parar con las hormonas
“Mi marido y yo estuvimos unos 45 minutos manteniendo relaciones sexuales. Fue una de las sesiones más largas de nuestra historia. Todo lo que recuerdo es decirle a Scott '¡ahora sé lo que me he estado perdiendo!' La sensación fue mucho más potente de lo que esperaba, me sentí como si una corriente eléctrica pasase por todo mi cuerpo de una forma extremadamente placentera. Fue una liberación enorme”.
Cuidado con el abuso de placer
Pero no todo podía ser tan sencillo. Tras descubrir la dosis perfecta para gozar de intensos orgasmos con su marido, comenzaron los efectos secundarios del consumo de testosterona: “Tenía una gran cantidad de vello facial y llegó un momento en el que estaba todo el tiempo pensando en sexo. Así que decidimos parar con las hormonas, ya que, por aquel entonces, ya había conseguido tener orgasmos regulares usando un vibrador”.
El fin del tratamiento hormonal se tradujo en unas relaciones activas y placenteras de forma natural. Aunque reconoce que sin la ayuda médica quizás nunca habría disfrutado de un orgasmo, hoy sabe cómo conseguirlos sin problema con la ayuda de los juguetes sexuales que, reconoce, no duda en recomendar y regalar a las mujeres que conoce que confiesan tener un problema similar al que anuló su vida sexual durante más de 20 años: “Intentar experimentar un orgasmo sin éxito durante 23 años es como si a alguien que nunca ha comido chocolate le tratas de explicar lo increíble que es su sabor. Pueden describirlo, pero hasta que no lo coma por sí mismo, realmente no sabrá de lo que le hablas. Estoy muy contenta de poder saber lo que es el placer orgásmico por mi misma”.
Porque pocos sabemos terminar: Guía para llegar al 'squirting' con estimulación oral
Foto propiedad de: misionesonline.net
Vas a comenzar a estimular a profundidad el clítoris, juega con tu lengua, arriba, abajo, a los lados y, sobre todo, levanta el "capuchón".
Cuando estimulamos doblemente el órgano que nos catapulta hacia el orgasmo, o sea, el clítoris, podemos extenderlo, multiplicarlo (he ahí los orgasmos múltiples) y, por supuesto, hacerlo mucho más intenso.
Porque todos sabemos "coger", pero pocos sabemos terminar. Prepara tu lengua...
1. Faje
Después de besos, caricias y mucho faje para que ella esté bien erotizada (ni se te ocurra llegar en sexo), comienza a deslizar tu lengua en una de sus entrepiernas y sube poco a poco hasta sus genitales.
2. Continúa
Una vez que hayas llegado al vestíbulo vaginal, rodéalo con tu lengua y después sube poco a poco a través de sus labios mayores hasta el clítoris, el cual vas a dejar hasta el final.
3. Prosigue
Una vez allí, ya que ella se haya abierto por completo, comienza a rodear el clítoris por toda su estructura externa. Ojo: todavía no levantes el "capuchón".
4. Más
Vas a comenzar a estimular a profundidad el clítoris, juega con tu lengua, arriba, abajo, a los lados y, sobre todo, levanta el "capuchón" para que puedas ver, probar y lamer el glande.
5. Adelante
Lo que tú alcanzas a observar el clítoris es apenas el inicio, pues hay todo una estructura que se conecta con la pared anterior de su vagina (la de adelante), por lo que comparten sensaciones. Así que piensa más allá.
6. Accede
Vas a estimular su zona G con el dedo cordial, o sea, el de enmedio, para lo que necesitas una buena cantidad de lubricante en la yema. Posteriormente, vas a penetrar la vagina poco a poco con no más de dos falanges (las líneas que tienes en el dedo).
El resto de las paredes de la vaginales son lisas, pero esta es rugosa, tú sabrás que estás allí en cuanto la toques. El movimiento de tu dedo debe ser de adentro para arriba.
7. Ya casi
Has círculos con presión varias veces, sólo eso. Sé delicado, mientras la tocas haz algo más, bésala, dile algo... Y observa su cara de triple orgasmo.

